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Por Juan R. Hernández
La Ciudad de México se prepara para abrir uno de esos debates que inevitablemente dividen opiniones, atraviesan convicciones personales y ponen a prueba hasta dónde está dispuesto el Congreso capitalino a ampliar derechos: la muerte digna.
Diversos colectivos entregaron a diputados de Morena la llamada “Ley Trasciende”, iniciativa que busca colocar sobre la mesa la posibilidad de decidir frente a enfermedades y condiciones que llevan a una persona a enfrentar el final de su vida.
Y aquí aparece un dato político relevante. Xóchitl Bravo, coordinadora de Morena en Donceles, no escondió su postura: “Yo estoy de acuerdo”, afirmó frente a los activistas. Su argumento fue directo: al final de la vida también debe existir capacidad de decisión.
Pero una cosa es la posición personal de una legisladora y otra conseguir los votos necesarios para transformar una demanda social en legislación.
Ahí estará la verdadera discusión.
Morena tendrá que revisar esta propuesta junto con otras iniciativas presentadas por organizaciones civiles y escuchar posiciones médicas, jurídicas, bioéticas, religiosas y, principalmente, de pacientes y familiares.
Samara Martínez, de Muerte Digna Ya, resumió la exigencia de los colectivos: que la CDMX reconozca “la última de las libertades”, decidir sobre el propio cuerpo enfermo.
No será un debate sencillo.
La capital ha servido durante décadas como laboratorio nacional para derechos que parecían políticamente imposibles y que después avanzaron hacia otras entidades. Por eso lo que ocurra en Donceles tendrá repercusiones mucho más allá de la ciudad.
El reto para Morena será evitar que Ley Trasciende termine convertida únicamente en una bandera progresista. Tendrá que demostrar que existen controles, procedimientos médicos, garantías jurídicas y mecanismos suficientes para proteger la voluntad del paciente.
Porque cuando se discute cómo enfrentar el final de la vida, no bastan consignas ni posiciones partidistas.
Si el Congreso decide abrir esta puerta, tendrá que hacerlo con especialistas, evidencia y reglas extremadamente claras. La discusión apenas comienza. Y seguramente será una de las más sensibles que pasarán por Donceles.