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Por Jorge Gómez Naredo
Genaro García Luna representa bien la podredumbre del PAN, y también la del PRI.
Su carrera inició en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Estuvo ahí hasta el último año de la gestión de Ernesto Zedillo.
Cuando llegó el PAN a la Presidencia, su carrera despegó. En 2000 ingresó a la Policía Judicial Federal y, un año después, Vicente Fox lo nombró titular de la hoy extinta Agencia Federal de Investigación (AFI). Fue en dicho cargo cuando ideó (apoyado mediáticamente por Carlos Loret de Mola) el montaje de la detención de Israel Vallarta y Florence Cassez. Esa supuesta detención le abrió la puerta para que Felipe Calderón, en 2006, lo nombrara secretario de Seguridad Pública.
García Luna estuvo desde 1989 hasta 2012 en el sector público, y ahí se vinculó con criminales. ¿Nadie se enteró dentro de los gobiernos del PAN y del PRI de que uno de sus elementos más importantes estaba aliado al narco? ¿Acaso en el Cisen no sospecharon de él? ¿Vicente Fox no se dio cuenta de que al frente de su agencia de investigación policiaca tenía a un aliado del crimen organizado? ¿Calderón, al nombrarlo secretario federal, no lo investigó a profundidad?
Sí, Genaro García Luna representa la podredumbre del PRIAN. Pero no sólo por su vinculación con el narco, sino también porque, desde 2012, ya en el gobierno de Enrique Peña Nieto, logró desfalcar al Estado por millones y millones de pesos: supuestamente vendía equipos y asesoría de seguridad, pero en realidad eran fraudes. Un robo, pues.
Cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia y se dio cuenta de ello, interpuso una denuncia. Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que esa denuncia dio frutos y que, hasta el momento, se han recuperado 5 millones de dólares de ese robo. Falta mucho, pero algo es algo.
Así pues, Genaro García Luna representa, sin lugar a dudas, la corrupción y el descaro del PRIAN.