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El arribismo que apremia 

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Por Lengua Larga

Comienzan a sonar nombres para ir por la alcaldía Cuauhtémoc y a esta escribana le nace una pregunta. ¿El PRI no se ha dado cuenta que el arribismo de Alessandra Rojo de la Vega apremia? porque en la alcaldía, dicen, que ya no quieren arribistas; y es que la mujer se pone la playera roja solo cuando le conviene, cuando hay mujeres como Mónica Sandoval, que saben de dónde vienen y sobre todo, hacia dónde van.

Ejemplo: el supuesto mitin que hizo la alcaldesa con algunos priístas mientras se llena la boca diciendo que ella no pertenece a ningún partido. ¿Y entonces quién la cobijó? ¿El PRI o no?

Vale la pena hablar de Sandoval. La diputada no necesita presentación en la Cuauhtémoc, lleva años caminando colonias, escuchando vecinos, atendiendo las carencias, exponiendo problemas y metiendo presión donde otros prefieren administrar el silencio. No anda en “chismes de arrabal” como Alessandra, ni “jugándole a la tiktokera”.

Por eso está arriba en las mediciones internas del PRI rumbo al 2027; en una encuesta reciente registró 61.9 por ciento de preferencias de su partido. Y ahí está el detalle que incomoda a Rojo de la Vega: Sandoval dejó de ser acompañante para convertirse en competidora potencial y sumamente peligrosa por el trabajo que está haciendo. Porque seamos justos: Ale ha hecho cosas que sería mezquino desconocer. Pero una cosa es que ella “reconozca” resultados y otra comprar el “choro” completo. Y pues mientras Ale gobierna desde el cargo, Mónica está haciendo política desde la calle. Eso, en año preelectoral, pesa. Porque desde el altruismo también se construyen carreras.

Sandoval tiene territorio y discurso. La priísta incluso ha endurecido sus críticas contra la administración de Rojo de la Vega, desde los Puntos Violeta, la inseguridad y los problemas cotidianos de la demarcación que afectan a los vecinos.

Aquí está la jugada: Sandoval no necesita pelear con Rojo de la Vega; le basta con recordarle que el territorio no tiene dueña; mientras la pseudo política se aferra a su oficina, la priísta capitaliza lo que falta y RDLV no atiende.

Hay que recordarle a Rojo de la Vega que si ganó no fue por buena opción sino por el cansancio del monrealato en la administración. Y la queso…

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