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Por Eduardo López Betancourt
Es evidente que en todos los órdenes surgen conflictos de distinta magnitud. Algunos son insolubles, otros se diluyen con el tiempo, pero invariablemente dejan una huella de gran trascendencia.
La Presidenta enfrenta hoy una severa crisis cuyo protagonista es el ex gobernador Rubén Rocha, personaje que ha puesto en vilo al Gobierno Federal. Como se sabe, fue señalado por presuntos vínculos con el narcotráfico y, pese a ello, la administración central lo respaldó, exigiendo pruebas fehacientes de su culpabilidad. En un gesto pertinente, Rocha solicitó licencia y la Fiscalía General de la República, con inusitada celeridad, lo exoneró.A partir de esa exoneración, Rocha determinó reasumir la gubernatura, decisión que detonó una enorme controversia. Su retorno fue reprobado por los actores más relevantes de la política nacional, no solo en el plano personal, sino sobre todo en el institucional. La Secretaría de Gobernación descalificó su regreso; a esa postura se adhirió la dirigencia de Morena, así como los coordinadores parlamentarios del Senado y de la Cámara de Diputados. El hecho más contundente fue el manifiesto firmado por los propios gobernadores morenistas en contra del sinaloense. Ante tal cerco, no tuvo más alternativa que solicitar nuevamente licencia, designándose a una gobernadora interina que concluirá el encargo en octubre del próximo año.
El escenario ahora es muy complejo, pues deberá resolverse si Rocha, ya como ciudadano común tras renunciar al Ejecutivo estatal, puede ser entregado a la Corte de Nueva York que lo reclama.En el fondo, la mayor deficiencia se localiza la Fiscalía de la República que exhibe una total ineptitud. No investiga, se precipita en determinaciones y evidencia carencia de sustento jurídico; sus resoluciones parecen obedecer criterios políticos y no razones de Derecho.
México exige una Procuraduría competente, preparada y resuelta a encarar con seriedad, prontitud y eficacia los graves asuntos como el de Rocha, que verdaderamente respalde y dignifique a la institución presidencial.