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Los enterradores

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Un nuevo montaje del flamante mandatario de Colombia, me recordó a los burdos montajes de Loret, cuando pagó para grabarse con un viejo tanque en desuso y lo hizo pasar por supuesta valentía de “reportero de guerra”; De la Espriella ha caído en lo mismo, al poner gente a aplaudirle y vitorearlo al salir de su vehículo, mientras él simulaba cercanía al pueblo.

Rápidamente se cayó la farsa porque no faltó la cámara indiscreta que transmitiera la realidad del montaje. Mientras, lo real es que los efectivos israelíes pasean a sus anchas
en el territorio devastado, no para ayudar, ya que reporteros en el lugar, mencionan que los rescatistas han sido retirados de los lugares críticos por los efectivos extranjeros: aunado a ello, tres días después de asumir el cargo, el presidente colombiano ordenó bombardear campamentos de presuntos integrantes del ELN, afectando también a la población civil, esto en el marco de la militarización de América Latina ordenada desde Washington y a la que por supuesto están alineados Perú, El Salvador con su ya eterno régimen de excepción, Chile, Bolivia, Panamá, Honduras y por supuesto, Argentina.

Todos estos países van dando un perfil común: el alineamiento hacia Estados Unidos,
políticas de mano dura y abuso, desregulación económica al deshacerse de los activos del estado, incluso los de la seguridad nacional y la precarización de la vida social.

La nube negra de la represión, del silencio y el entreguismo vuelve a centrarse sobre los países que una vez fueron afectados por el Plan Cóndor en los años 70 y 80, en el que los escuadrones de la muerte tenían derecho a entrar a otro país para secuestrar, torturar y asesinar; las fronteras se derrumbaron entonces y la destrucción de la democracia se hizo patente de la mano del Tio Sam; hoy, recargado y más furioso mientras se ahoga en su propia deuda interna, aprovecha la desmemoria y ni los latinoamericanos ni los propios estadounidenses hemos sido capaces de reaccionar como pueblos, como individuos ante los enterradores de sus propios pueblos; seducidos por discursos baratos, mentiras obvias, bailes ridículos, motosierras y montajes burdos, uno a uno han ido cayendo en la trampa de las promesas falsas y se han entregado a los bufones que muy pronto entregarán sus cabezas al devorador naranja. ¿Qué tendría que hacerse para que los pueblos reaccionen? Callamos con Cuba, con Gaza, con Venezuela. ¿Seguiremos callando mientras sepultan el continente?

Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez

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