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Por Lengua Larga
¡Mira nada más las vueltas que da la política! Resulta que un tobillo roto terminó haciendo lo que no habían logrado siete años de negociaciones: sentar a una panista en la presidencia de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.
La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, tomó las riendas de la sesión de la Permanente ante la ausencia de Laura Itzel Castillo, quien sufrió un accidente y por meter la pata, terminó con el tobillo roto.
Y aquí viene el dato sabroso: es la primera vez en siete años que una panista preside una sesión de la Comisión Permanente durante su segundo periodo anual.
No hubo operación política, cabildeo de madrugada ni votación de película. Esta vez fue un accidente el que movió las piezas.
Kenia, ni tarda ni perezosa, ocupó el lugar y encabezó la sesión. Y aunque el motivo de la ausencia fue desafortunado, para el PAN la escena tiene su propia carga política: una de sus figuras principales volvió a tener el reflector en un espacio que llevaba años sin presidir una mujer panista durante este periodo.
Eso sí, habrá que ver cuánto dura el gusto, porque en política, como en la vida, las sillas importantes nunca permanecen vacías demasiado tiempo.
Por lo pronto, un tobillo fracturado, una ausencia inesperada y una panista en la tribuna. Quién iba a decir que la política mexicana también tendría su capítulo de Grey’s Anatomy.
Y dicen que los accidentes son malos… pero para algunos, políticamente, hasta acomodan la agenda y ponen “las pompis” en la anhelada silla.