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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Un millón de pesos en efectivo fue el botín que dos delincuentes armados arrebataron a un hombre a plena luz del día en el centro de Toluca, a corta distancia de instalaciones de la Policía Municipal.
El atraco ocurrió después de las 13:00 horas del lunes sobre avenida Morelos, entre Sor Juana Inés de la Cruz y Rayón, cuando la víctima se dirigía a una sucursal bancaria para depositar el dinero, presuntamente perteneciente a una agencia automotriz.

De acuerdo con los primeros reportes, dos hombres que viajaban en motocicleta interceptaron al cuentahabiente antes de que ingresara al establecimiento. Los sujetos lo amagaron con un arma de fuego y le quitaron el efectivo para inmediatamente escapar.
La víctima permaneció en el lugar con crisis nerviosa mientras solicitaba ayuda. Policías municipales llegaron para conocer las características de los responsables e iniciar su búsqueda; sin embargo, los asaltantes ya habían desaparecido con el millonario botín.
Personas que presenciaron la movilización policiaca se mostraron consternadas por la facilidad con la que se cometió el ilícito en una de las avenidas más transitadas del primer cuadro y por su cercanía con dependencias de seguridad.
Los uniformados desplegaron recorridos y comenzaron la revisión de cámaras de videovigilancia para intentar reconstruir la ruta utilizada por los responsables.
Hasta los primeros reportes no existían personas detenidas por estos hechos.
Durante 2026 se han documentado diversos episodios similares en puntos como Plaza San Fermín, Paseo Tollocan, Plaza Santín y Ocho Cedros. En algunos casos anteriores, las víctimas fueron seguidas después de efectuar movimientos dentro de instituciones financieras.
La reiteración ocurre pese a que el gobierno municipal mantiene el operativo Barón Rojo, diseñado para reforzar la vigilancia en las más de 80 sucursales bancarias localizadas en territorio toluqueño.
El nuevo robo evidencia el desafío pendiente para la administración municipal: impedir que los usuarios sean identificados, perseguidos y despojados de su dinero al entrar o salir de establecimientos financieros, particularmente cuando trasladan sumas elevadas.
Las investigaciones deberán determinar si los responsables conocían previamente que la víctima llevaba un millón de pesos y establecer si existe alguna relación con otros hechos registrados durante el año en la capital mexiquense.