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El pasado viernes se cumplieron 11 años del llamado “Crimen de la Narvarte”, en el que fueron asesinadas y torturadas 5 personas en un departamento de Luz Saviñón 1909; dos de las víctimas habían huido de Veracruz por amenazas de Javier Duarte, el fotoperiodista Rubén Manuel Espinosa Becerril y la activista y antropóloga Nadia Vera Pérez; las tres víctimas restantes Mile Virginia Martin (modelo colombiana); Yesenia Atziry Quiróz Alfaro (maquillista) y Olivia Alejandra Negrete (trabajadora del hogar), Un crimen que, como muchos, permanece impune y por el que han pasado líneas de investigación que luego han sido olvidadas o de plano desechadas y que se han conformado con los tres detenidos, identificados como autores materiales pero, como suele suceder, del autor intelectual no hay una palabra, tampoco se ha cumplido la recomendación de la CNDH sobre la reparación integral a las víctimas y, a medida que pasa el tiempo, se diluyen las esperanzas de un total esclarecimiento. Activistas en plantón conmemorativo han señalado responsabilidades a Javier Duarte ex gobernador de Veracruz quien cumplió sentencia por asociación delictuosa, pero sigue en prisión por desvío de aproximadamente 5 millones de pesos; tampoco se ha llamado a declarar a Miguel Ángel Mancera, entonces Jefe de Gobierno de la CDMX en lo que las familias llaman “omisiones en líneas de investigación”, el político actualmente carece de fuero ya que dejó el senado a finales del año pasado, pero su nombre ni siquiera es mencionado en las carpetas de investigación.
Tal parece que sin importar qué gobierno esté, se sigue apostando en algunos planos con que el “padre tiempo” haga lo suyo y se contaminen o pierdan pruebas o que los casos se pierdan en el laberinto del olvido.
Lo mismo ha sucedido en otros casos en los que los autores materiales “con suerte” son atrapados pero el autor o autores intelectuales, así como el móvil real quedan sin resolver, van algunos nombres: Lourdes Maldonado, Regina Martínez, Miroslava Breach, Javier Valdés, cuyo presunto autor material del asesinato, el “Mini Lic”, se encuentra en Estados Unidos sin ser extraditado. Así, lo que parece un hilo, se convierte en una cadena de constante impunidad de la que no podemos salir. México tiene uno de los índices más altos de impunidad en asesinatos de periodistas a nivel mundial.
¿Qué le falta a la nueva fiscalía para tomar al toro por los cuernos?
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez