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Juan R. Hernández
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.– La promesa de mantener a Cuajimalpa como una de las alcaldías más seguras de la capital se ha desplomado bajo el gobierno panista de Carlos Orvañanos Rea. Los datos de la ENSU 2026 del INEGI son contundentes: la percepción de inseguridad se triplicó en apenas tres años, pasando de 20.4% en julio de 2023 a 53.4% en julio de 2026, un incremento de 33 puntos porcentuales que desnuda el fracaso de las políticas locales.
El deterioro es sostenido. Entre marzo y junio de 2026, el indicador subió de 47.1% a 53.4%, mientras que, de abril a julio, el aumento fue de 11.79%. En enero de 2023 apenas 22.3% de los habitantes se sentían inseguros; en 2024 bajó a 21.4%, pero en 2025 saltó a 40.2% y en 2026 alcanzó 44.3%. La tendencia es clara: cada año la inseguridad gana terreno y la confianza ciudadana se derrumba.

Los delitos más frecuentes confirman el deterioro: robo a transeúnte en corredores como Santa Fe, robos de auto con y sin violencia, además de robos a negocio y casa habitación.
A ello se suma la violencia familiar, que acumula miles de carpetas de investigación, junto con lesiones dolosas en el ámbito doméstico. Además, fraudes y extorsiones se mantienen constantes, especialmente en la zona corporativa de Santa Fe, donde comerciantes y empresarios denuncian intentos de engaño y cobros ilícitos.
Mientras Orvañanos presume “estrategias de seguridad”, los números oficiales exhiben otra realidad: más de la mitad de los habitantes de Cuajimalpa se sienten inseguros y los delitos patrimoniales siguen marcando la vida cotidiana.
La alcaldía ocupa ya el séptimo lugar en percepción de inseguridad en la CDMX, un contraste brutal con el discurso oficial. El saldo es innegable: bajo la gestión de Carlos Orvañanos Rea, Cuajimalpa perdió el estatus de alcaldía segura y se hunde en la desconfianza ciudadana.
