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Juan R. Hernández
Ciudad de México.- Con apenas 2.7% de la población capitalina, pero con un distrito estratégico para el Congreso local y una historia de seis cambios de gobierno en menos de tres décadas, La Magdalena Contreras perfila desde ahora una de las contiendas más ríspidas rumbo al 2027, donde Morena defenderá la alcaldía y el PRI intentará recuperar un bastión perdido pese al peso de las acusaciones por presuntos desvíos de recursos durante su última administración.
La disputa ya comenzó. El bloque conformado por Morena, PVEM y PT mantiene ventaja en la demarcación y ha colocado en el centro del debate la fiscalización del gobierno anterior.

El alcalde José Fernando Mercado Guaida presentó denuncias administrativas y penales ante la Fiscalía General de Justicia y la Contraloría por un presunto faltante millonario y posibles irregularidades en el manejo de recursos públicos heredados por la pasada administración.
Junto con el edil, la exalcaldesa Patricia Ortiz Couturier permanece como una de las principales cartas del movimiento para mantener la fortaleza territorial y consolidar la estructura política rumbo a la próxima elección.
Del otro lado, el PAN y PRI buscan reagruparse. El personaje más visible es el exalcalde priista Luis Gerardo Quijano, quien pretende regresar al gobierno de Contreras pese a que su gestión continúa bajo el escrutinio derivado de auditorías y revisiones de contratos. Aunque sus aliados sostienen que las observaciones fueron solventadas conforme a la ley.
A la estrategia priista también se suma el operador Ernesto Alarcón Jiménez, mientras que el PAN impulsa perfiles como María del Rosario Macías González, Hermes Calva, Diana Lara Carreón y Adrián Espejel Ríos para fortalecer su presencia en colonias de clase media.
Movimiento Ciudadano, con Daniela Nitza Garduño, apuesta por capitalizar el desgaste provocado por el intercambio de acusaciones entre ambos bloques, sin embargo, su figura no muestra fuerza frente a los partidos tradicionales de la demarcación.
La Magdalena Contreras se ha convertido en el laboratorio político de la Ciudad de México. Su constante alternancia entre PRI, PRD, Morena y la alianza opositora la coloca como un termómetro electoral del sur-poniente de la capital.
Más allá del número de votantes, ganar esta alcaldía representa un golpe político y anímico para cualquier fuerza, además de asegurar influencia sobre temas estratégicos como el suelo de conservación, el agua y la gobernabilidad del Congreso capitalino.
