Visitas
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La apertura de zanjas alrededor de la cancha comunitaria de Santiago Cuautlalpan provocó inconformidad entre habitantes de esta comunidad de Tepotzotlán, quienes acusaron que los trabajos comenzaron sin consulta pública ni autorización de la asamblea ejidal, situación que consideran una afectación directa a un espacio utilizado durante años por niñas, niños, jóvenes y familias.
El inmueble, conocido como Parcela de la Juventud, fue entregado para actividades deportivas y de convivencia vecinal. De acuerdo con los habitantes, cualquier modificación debía contar con el respaldo de los integrantes del núcleo agrario; sin embargo, señalaron que las excavaciones fueron instruidas únicamente por la secretaria del Comisariado Ejidal, cuya representación legal también es cuestionada por los inconformes.

Las maniobras ya ocasionaron deterioro en banquetas, afectaciones al acceso principal y restricciones para ingresar al área recreativa. Padres de familia advirtieron que la presencia de maquinaria, montículos de tierra y zanjas abiertas incrementa el riesgo de accidentes, principalmente para menores de edad y personas adultas mayores que diariamente acuden al lugar.
Los vecinos sostienen que la obra contradice el objetivo con el que fue destinado el predio y representa un precedente que pone en riesgo otros bienes de uso colectivo. Recordaron que la cancha ha sido utilizada para torneos, reuniones comunitarias y actividades escolares, por lo que cualquier intervención debería responder al interés de toda la población y no a decisiones individuales.
Ante el conflicto, representantes de la Delegación Municipal y del Consejo de Participación Ciudadana iniciaron procedimientos para solicitar la revisión del caso ante las autoridades competentes. Los pobladores pidieron determinar si existieron irregularidades administrativas o violaciones a la Ley Agraria y exigieron que se suspendan los trabajos mientras se resuelve el procedimiento correspondiente.
Los afectados reiteraron que continuarán organizándose hasta recuperar plenamente el espacio. También demandaron la reparación de la infraestructura dañada y garantías para que el predio conserve su función recreativa, al considerar que forma parte del patrimonio comunitario construido durante varios años con el esfuerzo de los habitantes.
