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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La ocupación irregular de espacios de estacionamiento continúa siendo una de las principales inconformidades de vecinos y visitantes del centro de Cuautitlán. Aunque el gobierno municipal anunció hace varios meses la implementación de un sistema de parquímetros para ordenar la movilidad, en la práctica los franeleros mantienen el control de numerosos cajones en calles de alta afluencia.
Durante fines de semana, días festivos y temporadas con mayor actividad comercial, personas colocan cubetas, huacales, botes y otros objetos para impedir que los automovilistas utilicen libremente los espacios disponibles.

Una vez que los conductores llegan, son interceptados para indicarles dónde estacionarse y posteriormente se les solicita una cantidad económica que generalmente oscila entre 20 y 50 pesos.
Quienes acuden de manera frecuente al primer cuadro aseguran que el cobro difícilmente puede considerarse voluntario. Explican que existe temor a represalias en caso de negarse a entregar dinero, pues algunos han reportado amenazas, discusiones o el riesgo de encontrar daños en sus vehículos al regresar.
Las denuncias sobre esta problemática no son nuevas. Desde principios de año habitantes advirtieron que la apropiación de espacios públicos se había convertido en una práctica constante alrededor de la Plaza Cívica, el Jardín Principal, comercios, oficinas gubernamentales y templos religiosos, zonas donde diariamente converge un importante número de personas.
Posteriormente, autoridades municipales reconocieron que existían limitaciones operativas para atender el problema y plantearon la instalación de parquímetros como una medida para recuperar el orden en la vía pública.
Sin embargo, hasta ahora ese proyecto no se ha materializado y la dinámica permanece prácticamente sin cambios.
Especialistas en movilidad señalan que ningún particular puede reservar espacios de estacionamiento para obtener un beneficio económico sin autorización oficial, ya que las calles constituyen bienes de uso común y su aprovechamiento debe garantizar condiciones de igualdad para todos los ciudadanos.
Mientras tanto, residentes consideran que la ausencia de acciones concretas ha permitido que la práctica continúe extendiéndose, afectando la circulación vehicular, reduciendo la disponibilidad de lugares para estacionarse y generando un ambiente de incertidumbre para familias y visitantes que acuden al centro únicamente para realizar compras, trámites o actividades recreativas.
