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• Entre la defensa del comercio en vía pública, la diversidad sexual e iniciativas en favor de los más vulnerables
Redacción
Diana Sánchez Barrios es una mujer de contrastes y poder; sw define a sí misma como activista, defensora de los derechos humanos y líder de los comerciantes ambulantes del corazón de la capital.
Desde 2024, consolidó su peso político al rendir protesta como diputada local en el Congreso de la Ciudad de México en la III Legislatura; sin embargo, su nombre evoca tanto la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ como la polémica por el control del comercio informal y los roces con la justicia.
Al día de hoy es una de las figuras más influyentes y controvertidas del Centro Histórico.

Nacida en el barrio de Tepito, en la Ciudad de México, Diana lleva el liderazgo en la sangre, es hija de Alejandra Barrios Richard, una figura histórica, poderosa y temida dentro del gremio del comercio ambulante, quien también fue diputada local por el PRI.
Desde muy joven, Diana se sumergió en las entrañas de la organización gremial familiar, con el tiempo, decidió trazar su propio camino y fundó ProDiana A.C., una asociación civil que nació con un doble propósito: defender el derecho al trabajo de los comerciantes informales y, al mismo tiempo, abrir espacios de inclusión productiva para las personas trans y de la diversidad sexual en una de las zonas más duras de la capital.
Desde entonces, su trayectoria está marcada por dos grandes ejes: el activismo por la diversidad sexual y la regulación del comercio informal, entrelazados con fuertes polémicas judiciales y políticas.
Como mujer trans, Sánchez Barrios se convirtió en un referente de la política mexicana. Su activismo no se quedó en las marchas; se tradujo en leyes.
A través de la presión social y el cabildeo, fue una de las mentes e impulsoras detrás de la Ley de Identidad de Género en el entonces Distrito Federal, aprobada a finales de 2014.

Dicha reforma marcó un hito histórico y permitió que las personas trans modificaran su acta de nacimiento mediante un trámite administrativo sencillo, rápido y gratuito, terminando con la humillación de los juicios largos y los desgastantes peritajes médicos.
El camino político de Diana Sánchez Barrios no ha sabido de dogmas, sino de alianzas estratégicas para sobrevivir y mantener el poder de su base social.
El PRD fue su primera gran plataforma militante, donde buscó candidaturas locales en la alcaldía Cuauhtémoc.
Después en el Partido Verde y PRI tejió acuerdos clave para impulsar la agenda del comercio popular.
En Alianza Va por la CDMX (PRI-PAN-PRD, para el proceso electoral de 2024, se consolidó como una de las cartas fuertes de la oposición, logrando una curul en el Congreso capitalino para la III Legislatura (2024-2027), representando precisamente el distrito de la alcaldía Cuauhtémoc, su principal bastión.
El enorme control que ejerce sobre miles de comerciantes informales en el Centro Histórico la ha colocado constantemente bajo la lupa del gobierno y la justicia. El momento más oscuro de su carrera llegó en marzo de 2021.
En un operativo que acaparó los titulares nacionales, la Fiscalía General de Justicia de la CDMX la detuvo acusada de extorsión agravada y robo en pandilla. Las denuncias apuntaban a que su organización exigía cuotas ilegales y “derechos de piso” a los comerciantes bajo amenazas.
Sánchez Barrios fue recluida en el penal femenil de Santa Martha Acatitla, donde pasó varios meses tras las rejas. Fue hasta diciembre del 2021, cuando un juez le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria.
Tanto Diana como su familia siempre denunciaron que el expediente en su contra no era más que una “persecución política”.
Hoy, Diana Sánchez Barrios camina por los pasillos del Congreso de la Ciudad de México, con la misma fuerza con la que transita por el Centro Histórico, pero ahora con la mirada fija en la alcaldía que ha sido testigo de su lucha, la Cuauhtémoc.
