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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La colonia Víctor Puebla, ubicada en la zona limítrofe de Texcoco y Chicoloapan, continúa enfrentando rezagos en materia de infraestructura que afectan las condiciones de vida de miles de habitantes. La falta de servicios públicos, la deficiente red sanitaria y el deterioro de sus vialidades mantienen a las familias en un entorno de riesgo permanente que se agrava durante la temporada de lluvias.
En los últimos días, una grieta de más de 100 metros de longitud apareció sobre la avenida Miguel de Cervantes Saavedra, principal acceso de la comunidad.

Los habitantes señalaron que la abertura incrementa el peligro para peatones y vehículos, por lo que ellos mismos colocaron montículos de tierra y objetos visibles para advertir sobre el daño, debido a que ninguna autoridad ha realizado trabajos de evaluación o protección.
Los residentes recordaron que en 2022 se registró una fractura de aproximadamente 300 metros a poca distancia del punto donde ahora surgió la nueva fisura.
En aquella ocasión, personal de Protección Civil relacionó el problema con registros del sistema de desalojo de aguas residuales, situación que generó preocupación entre la población ante la posibilidad de que vuelva a presentarse un fenómeno similar.
A la incertidumbre por la grieta se suma la ausencia de una red de drenaje capaz de conducir adecuadamente las aguas residuales y pluviales. Durante las precipitaciones, varias calles se inundan con escurrimientos contaminados que ingresan a patios y viviendas, además de generar olores desagradables y condiciones insalubres. Vecinos afirmaron que la exposición constante a estas aguas ha derivado en enfermedades gastrointestinales y respiratorias, principalmente entre menores de edad y adultos mayores.
El suministro de agua potable también representa un gasto constante para las familias. Al no existir una red que abastezca de manera regular a la colonia, los habitantes dependen de pipas particulares que venden el líquido cada dos o tres días. El costo, señalaron, impacta la economía de los hogares, especialmente de aquellos con menores ingresos.
La movilidad constituye otro problema cotidiano. La mayor parte de las calles permanece sin pavimentar y, con las lluvias, se transforma en caminos de lodo donde estudiantes, trabajadores y personas adultas deben caminar para salir de la colonia. Los menores que acuden a escuelas de la zona recorren diariamente trayectos entre charcos y aguas residuales, mientras el transporte local circula con dificultad por las condiciones del terreno.
Los colonos rechazaron los señalamientos de irregularidad sobre el asentamiento y aseguraron contar con documentación que acredita la adquisición legal de sus predios, además de contratos de servicios como energía eléctrica y telefonía. Por ello, solicitaron que los gobiernos municipales y estatales atiendan de manera coordinada los problemas estructurales que durante años han permanecido sin solución.