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Por Salvador Guerrero Chiprés
Como una colmena humana organizada para habitar la complejidad metropolitana, las comunidades de la periferia encuentran en el urbanismo social un catalizador para su dinámico esfuerzo colectivo.
La apertura de la Utopía Acatitla en la colonia La Colmena, en Iztapalapa, funciona bajo esta lógica, con el urbanismo social como eje de la política pública de la Jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, y puente entre realidades distantes, donde —lo enfatizó la mandataria— las comunidades más alejadas no merecen las sobras, sino la mejor infraestructura.
Este espacio de 16 mil metros cuadrados, la quinta de las 100 a abrirse en la actual administración, beneficia a casi 48 mil habitantes de nueve colonias y pueblos originarios de la zona. Despliegue técnico posibilitado por la Secretaría de Obras y su titular Raúl Basulto, reconocido como “hacedor de Utopías”.
Con orgullo por el impacto global, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza —en representación de la Presidenta Claudia Sheinbaum— visualizó este modelo con una icónica frase: “de Iztapalapa para el mundo”. Y sí, las Utopías ya recibieron el Pergamino de Honor de ONU Hábitat por sus prácticas urbanas innovadoras.
Esta visión conectiva empalma temporal y conceptualmente con sucesos como el Medio Maratón de la CDMX. Correr por Reforma o nadar en Acatitla forman parte de una misma experiencia corporal urbana orientada al goce del espacio común.
De forma simultánea, el poniente refrenda su vocación de espacio público mediante la edición 169 de la tradicional Feria de las Flores en Álvaro Obregón, inaugurada por el alcalde Javier López Casarín en el emblemático Parque de La Bombilla.
Al integrar el dinamismo de las carreras masivas con la serenidad estética de los festivales florales y la utilidad comunitaria de las Utopías, la administración perfila un modelo integral de convivencia humana.