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JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- A unas semanas de concluir el ciclo escolar 2025-2026, 23.3 millones de estudiantes de educación básica terminarán el año sin una evaluación nacional que permita conocer qué aprendieron, en un sistema que atiende a 34.3 millones de alumnos, cuenta con 2.18 millones de docentes y opera en 262 mil escuelas, de acuerdo con un análisis de la organización Educación con Rumbo.
La agrupación advirtió que la ausencia de instrumentos nacionales para medir el aprendizaje representa un serio retroceso para el sistema educativo, pues impide conocer con precisión el nivel académico de los estudiantes y limita la capacidad de las autoridades para diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
Los últimos resultados disponibles reflejan un panorama preocupante. En la prueba PISA 2022, apenas 34% de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel básico en matemáticas, 53% en lectura y 49% en ciencias, cifras muy por debajo de los promedios registrados por los países de la OCDE, que fueron de 69, 74 y 76%, respectivamente.
Para Educación con Rumbo, estos resultados evidencian que la mayoría de los jóvenes llega a los 15 años sin desarrollar habilidades mínimas para resolver problemas matemáticos, comprender textos complejos o aplicar conocimientos científicos en situaciones cotidianas.
La organización recordó que la desaparición de mecanismos como ENLACE, EXCALE y PLANEA, además de la extinción del INEE y Mejoredu, dejó al país sin organismos autónomos encargados de generar información independiente sobre el desempeño escolar.
A ello se suma la falta de actualización del Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), situación que dificulta conocer con exactitud cuántos estudiantes ingresan, permanecen o abandonan las aulas durante el ciclo escolar.
El análisis subraya que las naciones con mejores resultados educativos cuentan con sistemas permanentes de evaluación que permiten detectar rezagos y corregir políticas. Sin esa información, advierte, México enfrenta el riesgo de tomar decisiones “a ciegas” y profundizar las brechas de aprendizaje.
Por ello, Educación con Rumbo hizo un llamado a las autoridades educativas para fortalecer las evaluaciones de fin de ciclo, al considerar que estas herramientas son indispensables para identificar deficiencias, diseñar estrategias de recuperación y garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a una educación de calidad.