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César A. Muñoz
Ciudad de México.- En la alcaldía Cuauhtémoc, el rezago educativo no es un fenómeno aislado, sino la consecuencia directa de una estructura económica marcada por la pobreza, la informalidad laboral y la desigualdad.
De acuerdo con estimaciones del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), el 14% de la población de 15 años y más presenta rezago educativo.

En entrevista para Diario Basta, padres de familia describen cómo el problema inicia desde lo más básico de la economía doméstica:
“A veces no alcanza ni para el transporte de mis hijos, menos para comprarles útiles completos o pagar internet en casa, eso hace muy difícil que puedan seguir el ritmo de la escuela, porque muchas tareas ya se hacen en línea o requieren materiales que no siempre tenemos”, señaló Isabela Hernández.
Ricardo Langred, refleja cómo el gasto cotidiano se convierte en un factor determinante para el desempeño escolar. “Mi hijo tuvo que dejar la escuela durante varios meses porque la situación en casa se complicó y necesitábamos que ayudara con algunos gastos.”
El problema se explica por las condiciones económicas que enfrentan los hogares. Según la medición de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), Cuauhtémoc registra cinco mil familias en situación de pobreza.
En estos casos, la imposibilidad de cubrir gastos escolares básicos como transporte, útiles o conectividad obliga a las familias a tomar decisiones difíciles que terminan afectando la continuidad educativa.
“Hay días en los que tengo que decidir entre pagar la comida de la semana o sacar copias, comprar cuadernos o cubrir algún gasto escolar. En esas condiciones es muy difícil hablar de igualdad en la educación, porque no todos los niños parten desde el mismo lugar”, dijo Magaly López, madre de familia.