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Serrat y una tarjeta roja

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El mundo se indignó con la llamada de Trump a Infantino para que se retirara la tarjeta roja a un jugador, más de lo que se ha indignado con su intervencionismo, su enriquecimiento, su apoyo al genocidio, el secuestro de Maduro, ICE, el nepotismo, la obsesión por que todo lleve su nombre, porque lo que muestra es el reflejo con lupa de toda la corrupción no solo allá, sino en el mundo; aquí, los gobiernos se dedicaban a borrar las huellas de los anteriores para que no prevaleciera más que su nombre; gobernadores han hecho llamadas para influir en concesiones; cientos aprovechan el puesto para enriquecerse; empresarios han pagado a ministros para esconder expedientes y así, a cada uno en el mundo se le ha devuelto su corrupción magnificada por una lupa porque en esta Fiesta, como diría Serrat:

“el noble y el villano, el prohombre y el gusano bailan y se dan la mano sin importarles la facha”.

Fiesta que por un momento ha unido a los pueblos ante un balón, corrupto y manipulado, pero…fiesta. El juego de la corrupción deja hinchados de billetes a los de arriba que, dispuestos a pagar lo que el pobre no podría ni en una vida, observan por encima del hombro como el pueblo festeja en las calles lo que solo pudo ver de lejos; las pasarelas del primer día, dejaron su rastro de pueblo y la expresión: la perrita de Trump sehizo famosa.

“Y con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas”, dice Serrat, ¿a quién le importan las amenazas de invasión?,¿quién puede detener a aquel magnate que se cree dueño de todo? Este descaro nos ha mostrado que todos son corruptibles, desde los organismos internacionales que nacieron luego de la Segunda Guerra, hasta el menor de los mandatarios.

¡Ah, pero USA perdió por goliza!, se consuelan, y la llamada quedará olvidada, así como la injerencia y la absurda corrupción porque al final, todos tienen un poco de lo mismo que éste muestra sin pudor, sin la máscara de la diplomacia con la que solían vestirse los políticos. México fue eliminado y “se acabó, el sol nos dice que llegó el final, por una noche se olvidó que cada uno es cada cual” finaliza Serrat en su canción Fiesta.

Las guerras siguen, el neocolonialismo, el tecnofeudalismo y la corrupción siguen, ¡pero hubo fiesta! Un mínimo consuelo, tan fútil como la indignación por el retiro de esa tarjetaroja.

Ana María Vázquez

Dramaturga/Escritora

@Anamariavazquez

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