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Imagine que tiene que dejar el lugar donde vive y en el que ya se ha acomodado, por digamos, 30 años, que el dueño le dice que ya no tiene interés en renovar contrato con usted y que no va a firmar una prórroga, por lo que tiene 10 años para buscar nuevos horizontes.
Ese contrato, le ha impedido crecer; sus cláusulas le han atado las manos en muchos sentidos, aunque en otros ha tenido ventajas, sin embargo, ese contrato ha sido motivo de chantaje durante todos los años que ha tenido vigencia. Un contrato que favorece a otros y muy poco a usted, aunque con los años ha tenido cierta flexibilidad, pero…siempre le impidió crecer.
No quiero parecer reduccionista, pero cuando se firmó el primer tratado con Carlos Salinas, Bush y Mulroney en 1994, analistas serios predijeron lo que sucedería y sucedió: pérdida de soberanía, quiebra de la industria nacional, dependencia alimentaria, total abandono al campo cuando el país era autosuficiente y ahora hasta maíz importamos y reducción del país a maquiladora con sueldos precarios; el trato de Salinas venía con el paquete del neoliberalismo cuya rúbrica era la total dependencia de Estados Unidos y hemos estado así por 32 años.
Nuestro vecino, al parecer ya no firmará una extensión, por lo que se activará la “cláusula de los 10 años” que indica revisiones anuales y cierre de la relación, y aunque las negociaciones a lo largo del tiempo han jugado en puntos a favor (como el estar exentos de aranceles), México tiene 10 años para retomar la rienda del país que se estancó por el tratado comercial, de crecer realmente, de no depender de las sanciones por no aceptar, por ejemplo, la imposición de agrotóxicos o de seguir dando prioridad y condiciones muy ventajosas a nuestros socios sobre nuestras tierras, nuestras minas y los “precios de garantía” de los que nunca fuimos actores.
Veo un área de oportunidad maravillosa para buscar en otros países acuerdos más justos y equitativos que no impliquen el comprometer la soberanía como hasta ahora, y aunque dudo mucho que el presidente de Estados Unidos se mantenga en su palabra, ya que tienen más que perder ellos que nosotros (de ahí lo desigual del tratado), es hora de que México vuele, que crezca sin la custodia de nuestro carcelero y que de una buena vez deje atrás esa oscura noche del neoliberalismo de la que poco a poco venimos saliendo. Me queda claro que estamos hablando de cadenas de producción establecidas, de grandes empresas que han crecido a través del tratado y es por ello que es indispensable verlo como la oportunidad para crecer que perdimos hace más de 30 años.
Tenemos todo para crecer y dejar de ser esclavos que solamente pueden servir como mano de obra barata, tenemos 10 años para planear bien todas las jugadas posibles, que son muchas. ¡México es primero, ya es hora de nuestra revancha!
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez