Visitas
Irving González
CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras miles de aficionados llenan Paseo de la Reforma, el Ángel de la Independencia y las zonas mundialistas para apoyar a la Selección Mexicana, detrás de la fiesta existe otra realidad: la de los comerciantes ambulantes que buscan aprovechar la euforia futbolera, pero que aseguran enfrentarse a cuotas cada vez más altas para poder trabajar.
De acuerdo con comerciantes cuestionados por Diario Basta!, vender durante los días de partido puede costar un moche de entre 2 mil y 5 mil pesos por jornada, dependiendo de la ubicación y la afluencia de aficionados.

Los vendedores señalaron que estos pagos son requeridos para poder instalarse en algunas de las zonas con mayor concentración de personas durante los festejos mundialistas, espacios que permanecen bajo supervisión y control de las autoridades de la Ciudad de México.
“Hay compañeros que mejor decidieron no trabajar porque ya no les sale. Entre lo que tienes que pagar y lo que inviertes en mercancía, a veces terminas ganando muy poco”, relató una comerciante que pidió mantener el anonimato.
La mujer aseguró que en más de una ocasión ha tenido que cubrir pagos para conservar su espacio de venta, sin que ello represente una garantía de poder trabajar tranquilamente.
“Uno paga y aun así no tiene nada seguro. Te pueden mover, te pueden quitar o simplemente perder el lugar. Al final nunca sabes si vas a recuperar lo que invertiste”, explicó.

Ante este panorama, algunos vendedores han optado por una estrategia diferente: abandonar los puestos semifijos y vender de manera ambulante, cargando su mercancía de un punto a otro.
Durante un recorrido realizado por Basta!, fue posible observar comerciantes ofreciendo banderas, camisetas, bebidas y artículos mundialistas sobre simples mantas colocadas en el suelo, evitando permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar.
Muchos de ellos aseguran que trabajar de esta manera representa menos gastos que intentar conseguir un espacio fijo durante los días de partido, cuando la afluencia de aficionados convierte cada metro de Reforma y el Centro Histórico en una oportunidad de negocio.
“Prefiero moverme. Claro que existe el riesgo de que me quiten la mercancía, pero sale más barato que estar pagando cantidades que ya son imposibles”, comentó otro vendedor.
La situación se vuelve aún más complicada para quienes comercializan bebidas alcohólicas. Además de los operativos y restricciones implementadas durante el Mundial, comerciantes aseguran que los costos aumentan conforme crece la expectativa por los partidos de la Selección Mexicana y la llegada de más aficionados a las zonas de festejo.
Mientras millones de pesos circulan alrededor del Mundial 2026, para muchos vendedores la verdadera competencia no está en la cancha, sino en lograr obtener ganancias después de cubrir todos los costos que implica trabajar durante la mayor fiesta futbolística.