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CDMX

Exhiben aficionados fallas del operativo

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RAYA, MUÑOZ, HERNÁNDEZ Y GONZÁLEZ 

GRUPO CANTÓN

CIUDAD DE MÉXICO.– Portazos, descontrol y una ley seca que quedó solo en el papel. Así transcurrió la jornada del partido entre las selecciones de México y Ecuador por el Mundial 2026 en el Zócalo y el Ángel de la Independencia, donde desde temprana hora miles de aficionados desbordaron los principales puntos de reunión. Aunque las autoridades mantuvieron vigente la restricción para la venta de alcohol, en calles y plazas fue evidente el consumo de bebidas alcohólicas e incluso de drogas, a la vista de todos y con escasa intervención de las autoridades para evitar estos hechos.

Lo que planteó el Gobierno de la Ciudad de México como una estrategia para distribuir a los asistentes terminó convirtiéndose en un factor que incrementó la concentración de personas. La instalación de más pantallas atrajo a un mayor número de aficionados y el resultado fue una ciudad rebasada por las aglomeraciones: se registraron portazos en los accesos al Zócalo, empujones, largas filas y un operativo de seguridad que, por momentos, fue incapaz de contener el flujo de personas y restablecer el orden.

El antecedente ya era claro. En la convocatoria anterior se estimó una asistencia de 800 mil personas; esta vez la cifra rondó el millón. La magnitud de la concentración volvió a exhibir las limitaciones de la planeación y de los dispositivos de seguridad y protección civil, dejando imágenes de caos que contrastaron con el ambiente festivo que las autoridades buscaban garantizar para esta jornada mundialista.

ZÓCALO

En la plancha del Zócalo, los filtros de seguridad y las revisiones fueron insuficientes para impedir el ingreso de bebidas alcohólicas. Desde las primeras horas comenzaron a observarse latas de cerveza, botellas de tequila y whisky ocultas entre la ropa o envueltas para evitar ser detectadas por parte de los asistentes con sus playeras del Tricolor, mientras algunos comercios establecidos aprovecharon la concentración para vender alcohol de forma discreta.

El ambiente se desbordó durante la tarde. En el acceso de Pino Suárez cientos de personas derribaron las barreras luego de que se anunciara que el aforo estaba lleno, provocando empujones y momentos de tensión entre familias y menores de edad. La policía terminó por replegarse al verse rebasada para detener a los aficionados mientras la multitud ingresaba al Fan Fest.

 

Durante el medio tiempo aparecieron vendedores ambulantes que ofrecían cervezas hasta en 100 pesos y bebidas preparadas en 150 pesos. Bajo la lluvia, el consumo de alcohol se generalizó y la celebración incluyó personas lanzadas al aire, cánticos y gritos de apoyo a la Selección Mexicana.

BELLAS ARTES Y MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN

La afluencia en ambos Fan Fest superó la registrada durante el partido frente a Chequia. Desde la tarde, miles de aficionados ocuparon Avenida Juárez, el Hemiciclo a Juárez y la Plaza de la República para seguir el encuentro pese a la lluvia.

El retraso del partido por la tormenta eléctrica provocó molestia entre algunos asistentes. En el Monumento a la Revolución comenzaron a lanzar latas de cerveza, paraguas y otros objetos hacia la pantalla gigante, situación que volvió a repetirse cuando la transmisión presentó fallas de audio e imagen durante varios minutos, una situación que se ha presentado algunas veces a lo largo de la justa mundialista.

Aunque hubo un importante despliegue policial en las estaciones Hidalgo y Bellas Artes, los asistentes burlaron los filtros ingresando bebidas alcohólicas en mochilas, hieleras y envases ocultos. Al finalizar el encuentro, la venta de alcohol continuó en la zona y miles de personas caminaron rumbo al Ángel de la Independencia, dejando calles cubiertas de latas, botellas y basura.

ESTADIO AZTECA

En los alrededores del Estadio Azteca la lluvia tampoco frenó la fiesta. Miles de aficionados llegaron con banderas, trompetas y playeras verdes para acompañar a la Selección Mexicana y, tras el triunfo, celebraron entre abrazos, cánticos y porras por la victoria que representó un hecho histórico para el futbol mexicano.

Sin embargo, la ley seca volvió a quedar en entredicho. En calles como Santa Úrsula, San Jorge, San Celso y San Cástulo operaron decenas de puestos informales que ofrecían micheladas, mojitos y otras bebidas alcohólicas. Durante el operativo, inspectores decomisaron mercancía, destruyeron bebidas y suspendieron un establecimiento por incumplir las disposiciones; sin embargo, los establecimientos se encontraban por todas partes.

La jornada también estuvo marcada por la manifestación de familias buscadoras, que avanzaron hasta la Puerta 1 del estadio para exigir justicia por las más de 133 mil personas desaparecidas en el país, un hecho que horas antes se tornó en una trifulca tras el enfrentamiento entre las manifestantes y policías, a quienes acusaron de agresión.

“La policía está agrediendo a familias buscadoras”, grita una de las mujeres que porta una playera de la Selección intervenida con una ficha de búsqueda.

Al finalizar el encuentro, las restricciones para el transporte por aplicación obligaron a cientos de asistentes a caminar varios metros para abordar vehículos, mientras las tarifas alcanzaron hasta 350 pesos en algunos de los casos.

ÁNGEL DE LA INDEPENDENCIA

Al concluir el partido, el Ángel de la Independencia volvió a convertirse en el principal punto de celebración. Miles de aficionados llegaron desde el Zócalo, Bellas Artes, Revolución y otros puntos de la ciudad, saturando Paseo de la Reforma y los carriles centrales del corredor. La estrategia oficial buscó descentralizar la concentración con pantallas y actividades en distintos espacios, pero la mayoría terminó reuniéndose nuevamente en el monumento que por historia es un punto en el que se celebran las victorias de la Selección Mexicana.  

Durante varias horas, la glorieta permaneció repleta de aficionados entre banderas, cánticos, humo de bengalas y bebidas alcohólicas consumidas a pesar de la ley seca.

Imágenes mostraban a asistentes lanzaron objetos, saltando, cantando el tradicional Cielito Lindo, además de actividades como lanzar a aficionados por el aire y bailando el Payaso del rodeo, hechos que ya son rituales por parte de los mexicanos en momentos de felicidad.

El operativo de seguridad mantuvo cierres a la circulación y presencia policiaca, aunque la gran concentración volvió a rebasar la capacidad de control.

Al finalizar la celebración, Paseo de la Reforma quedó cubierto de basura, envases y restos de los festejos, reflejando una vez más que el Ángel siguió siendo el epicentro de la celebración futbolera en la capital y que el próximo domingo recibirá de nueva cuenta a miles de aficionados por el partido de octavos de final del Mundial.

LA MEJOR SEDE PARA EL MUNDIAL

Más de un millón de personas atestiguaron en el Zócalo, el Estadio Ciudad de México y los diferentes puntos dispuestos por el Gobierno local, el triunfo de la Selección Nacional sobre su homóloga de Ecuador, que significó su cuarta victoria mundialista. La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, y la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, presenciaron el encuentro desde el Parque Tezozómoc, en la alcaldía Azcapotzalco, en compañía de habitantes de esa demarcación.

 

Desde este Festival Futbolero, y al finalizar el partido, la mandataria capitalina envió un mensaje de felicitación a la Selección Méxicana, en el que aseguró que con este logro futbolero “volvimos a hacer historia” como país.

“LA MEJOR SELECCIÓN, EL MEJOR MUNDIAL, LA MEJOR SEDE PARA VIVIR ESTE MUNDIAL ES LA CIUDAD DE MÉXICO. NUESTRO EQUIPO, NUESTRA SELECCIÓN MEXICANA HA LOGRADO ESTAR INVICTA, NI UN SÓLO GOL NOS HAN METIDO EN ESTE MUNDIAL Y NUEVAMENTE VOLVIMOS A HACER HISTORIA, NUEVAMENTE GANÓ MÉXICO, GANÓ LA CIUDAD DE MÉXICO, GANÓ LA POBLACIÓN Y LA AFICIÓN”, AFIRMÓ AL MOMENTO DE DESTACAR QUE ESTA VICTORIA FUE CELEBRADA POR MILLONES DE AFICIONADOS CAPITALINOS.

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