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ANA E. ROSETE
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Mientras la FIFA proyecta ingresos cercanos a los 160 mil millones de pesos durante la Copa del Mundo 2026, organizaciones de la sociedad civil cuestionan las exenciones fiscales otorgadas por el Gobierno de México para la realización del torneo y advierten sobre la falta de transparencia respecto a los beneficios reales que obtendrá el país.

De acuerdo con el análisis difundido por la campaña “El Impacto del Mundial: El Mundial de la Opacidad”, impulsada por organizaciones como Fundar, ILSB, INDESIG y Conexiones Climáticas, gran parte de los ingresos generados por el evento provendrán de actividades desarrolladas en territorio mexicano, sin embargo, el gobierno federal decidió exentar del pago de impuestos a la FIFA y a diversos actores vinculados con la organización del campeonato.
La cifra que genera polémica proviene de los propios presupuestos de la FIFA, que estiman ingresos multimillonarios derivados de derechos de transmisión, patrocinios, venta de boletos y paquetes de hospitalidad para la justa mundialista que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá.
Las organizaciones señalan que mientras la federación internacional concentra las ganancias comerciales, los gobiernos locales y federal asumirán parte importante de los gastos relacionados con movilidad, seguridad, servicios públicos e infraestructura.
Otro de los cuestionamientos se centra en el monto que dejará de recaudar el Estado mexicano debido a las exenciones fiscales concedidas para cumplir con los compromisos asumidos durante el proceso de candidatura.
Los críticos sostienen que, a diferencia de otros países anfitriones, México otorgó amplios beneficios tributarios sin que se haya transparentado el costo total de dichas medidas para las finanzas públicas.
Además, señalan que aún existen interrogantes sobre qué empresas serán beneficiadas, cómo se distribuirán las ganancias derivadas del evento y cuáles serán los mecanismos de rendición de cuentas para supervisar el uso de recursos públicos.
Para las organizaciones impulsoras de la campaña, la discusión no gira únicamente en torno a la celebración del evento deportivo más importante del planeta, sino a la necesidad de garantizar transparencia en las inversiones, beneficios fiscales y compromisos asumidos por las autoridades en nombre de la organización del Mundial.