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ANA E. ROSETE
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- La incursión de exfutbolistas en la política mexicana no es nueva. Durante las últimas dos décadas, diversas figuras del balompié han buscado convertir los aplausos de los estadios en votos, con resultados dispares y, en algunos casos, acompañados de controversias que han marcado sus carreras públicas.

El caso más emblemático es el de Cuauhtémoc Blanco, quien pasó de ser ídolo del América y de la Selección Mexicana a ocupar la alcaldía de Cuernavaca, la gubernatura de Morelos y posteriormente una diputación federal.
Sin embargo, su trayectoria política ha estado rodeada de escándalos, incluyendo denuncias por presuntas irregularidades financieras durante su administración, señalamientos por supuestos vínculos con personajes relacionados con el crimen organizado, una fotografía que lo vinculó mediáticamente con presuntos líderes criminales y una denuncia por intento de violación presentada por una familiar. Blanco ha rechazado las acusaciones y ha sostenido que se trata de una persecución política.
Otro exseleccionado nacional que llegó a un cargo de elección popular fue Manuel Negrete, recordado por su histórico gol en el Mundial de 1986. Negrete fue alcalde de Coyoacán y diputado local. Durante su paso por la política enfrentó cuestionamientos por presuntos conflictos internos en la alcaldía y también fue objeto de atención pública por su parentesco con José Luis Abarca, exalcalde de Iguala vinculado al caso Ayotzinapa, al ser identificado como su primo.
En Nuevo León, Daniel Osorno, exjugador del Atlas y seleccionado nacional, logró convertirse en diputado local bajo las siglas del PRI. Su llegada al Congreso fue uno de los primeros ejemplos de futbolistas que lograron una curul aprovechando su reconocimiento popular.
Mientras que, Adolfo “Bofo” Bautista, figura histórica de las Chivas, buscó una diputación federal por el Partido Encuentro Solidario (PES) en 2021. Aunque su candidatura generó amplio interés mediático, no logró consolidar una carrera política de largo alcance.
También destaca Adolfo Ríos, exportero del América y de la Selección Mexicana, quien fue candidato a la presidencia municipal de Querétaro y dirigente estatal del Partido Encuentro Social.
En tanto, Carlos Hermosillo, uno de los máximos goleadores del futbol mexicano, ocupó la dirección de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) durante el sexenio de Felipe Calderón y mantuvo actividad política vinculada al PAN.
La participación de exfutbolistas en la política ha sido una constante en México. No obstante, los resultados muestran que la popularidad conseguida en las canchas no siempre se traduce en éxito gubernamental. Mientras algunos lograron ocupar cargos relevantes, otros vieron sus aspiraciones limitadas por cuestionamientos públicos, polémicas personales o la falta de experiencia en la administración pública.
A la fecha, Cuauhtémoc Blanco sigue siendo el único exfutbolista mexicano que ha gobernado una entidad federativa, aunque también es el que concentra el mayor número de controversias durante su trayectoria política.