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Hacen franeleros su agosto en el estadio

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CÉSAR A. MUÑOZ
GRUPO CANTÓN

Ciudad de México.- La falta de estacionamiento en las inmediaciones del Estadio Azteca durante la inauguración del Mundial 2026 provocó la aparición de franeleros que cobraron por espacios en la vía pública.


En calles cercanas al inmueble, principalmente en zonas como El Vergel y el Pedregal de Santa Ursula, se ofrecieron lugares improvisados para estacionar vehículos por 600 pesos, en algunos casos bajo la condición de dejar las llaves de las unidades, sin garantías claras sobre su resguardo ni certeza sobre quién administraba los espacios.

En entrevista para Diario Basta Ariel Medina señaló que “me cobraron 500 pesos por un lugar y todavía querían que les dejáramos las llaves del coche. La verdad fue un volado”.

En medio de la saturación de calles y accesos, asistentes señalaron la ausencia de control en la operación de espacios improvisados. “No hay control, tú llegas y ya te están cobrando como si fuera estacionamiento formal, pero no lo es”, señaló Alberto Morales.

La necesidad de llegar al evento llevó a varios conductores a asumir riesgos al dejar sus vehículos en la vía pública. “Es un riesgo dejar el coche ahí, pero no te queda de otra si quieres llegar al estadio”, comentó Raúl Fonseca.

El sistema Park & Ride operó como alternativa de estacionamiento durante la inauguración del Mundial 2026, con un costo de 500 pesos por vehículo en viaje redondo, que incluía el resguardo de la unidad y el traslado hacia la zona del Estadio Azteca.

El acceso estuvo condicionado a filtros de seguridad, revisión de boletos y procesos de verificación antes del abordaje, lo que generó tiempos de espera prolongados para los asistentes.
“Pensamos que el Park & Ride nos iba a ahorrar problemas, pero todavía faltaban filtros, revisiones y filas”, comentó Rafael Miramontes.

Durante el proceso de acceso al servicio, asistentes reportaron demoras desde la entrega del vehículo hasta el abordaje del transporte. “Todo el proceso es lento, desde que entregas el coche hasta que te suben al transporte”, relató Carlos Mejía.

Mientras que la cantidad de aficionados en el CETRAM Tasqueña derivó en la instalación de comercio temporal en la zona, con venta de camisetas, banderas, gorras y artículos alusivos al evento en áreas de tránsito constante.

La concentración de puestos improvisados generó saturación en los pasillos de tránsito peatonal. “Todo está saturado de puestos, no sabes ni por dónde caminar porque hay gente vendiendo en cada esquina”, señaló Mariana Blas.

Asistentes describieron también un ambiente desordenado por la acumulación de comercio y flujo de personas. “Te venden de todo, pero también hay mucho desorden, la gente se amontona y no se puede pasar”, relató Frida Olivares.

En el mismo entorno hubo venta de bebidas alcohólicas bajo esquemas de consumo regulado, mientras que en los alrededores del CETRAM persistió la oferta informal asociada al flujo constante de personas.

“Era un caos, todo mundo vendiendo, tomando y caminando entre la gente. Se sentía saturado desde que uno bajaba”, señaló Elena Ortega.

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