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Los maestros a la carga

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Por Eduardo López Betancourt

elb@unam.mx

Nuevamente la Ciudad de México se vio severamente afectada por el sinnúmero de protestas que paralizan su vida cotidiana.

Lamentablemente, el gobierno capitalino se interesa más por cuestiones triviales que por buscar, y en su caso estimular, soluciones definitivas. Los habitantes de la ciudad exigimos con claridad que es indispensable recuperar un mínimo de gobernabilidad y bienestar; resulta imperativo asumir con responsabilidad el arte de gobernar con eficacia, respondiendo al legítimo interés social.

Uno de los mayores conflictos lo constituye la protesta sistemática de maestros agrupados en la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación), organización opositora del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación), que ha mantenido históricamente, y con mayor énfasis en los últimos tiempos, una postura abiertamente oficialista. Los docentes de la CNTE demandan mejoras económicas, pero fundamentalmente la revisión de una ley que afecta directamente sus condiciones de jubilación, materia que compete al ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado).

Al frente de dicho instituto se encuentra quien en su pasado se proclamó férreo opositor del poder: Martí Batres, antes luchador contra las inequidades y las injusticias sociales, se ha convertido, desde que accedió al cargo, en un adversario de los propios trabajadores. Su transformación resulta no solo decepcionante, sino francamente indignante. Batres es el principal responsable de este conflicto magisterial, y es precisamente eso lo que el gobierno federal debería evaluar con rigor: su absoluta ineptitud. Su actitud condescendiente y su semblante complaciente ante la gravedad del problema ofenden y envenenan cualquier posibilidad de negociación.

Los maestros merecen respeto. Basta de lacerar su dignidad y de pretender desprestigiarlos ante la opinión pública. Si se ven obligados a desplazarse desde lugares remotos para hacer oír sus demandas, es porque sus peticiones legítimas han sido sistemáticamente ignoradas.

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