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Teletrabajo, suspensión de clases y cierres por inauguración
A través del DOF, el Gobierno federal decretó trabajo a distancia para burócratas, pidió al sector privado hacer lo mismo y suspendió clases en la Ciudad de México el 11 de junio para reducir la movilidad durante la inauguración de la Copa del Mundo
Ana E. Rosete
Rumbo a la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el gobierno federal ya tiene una estrategia para enfrentar la previsible saturación vial: que millones de personas permanezcan en casa.

Mediante un decreto publicado este 9 de junio en el Diario Oficial de la Federación, el Gobierno federal instruyó a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal a implementar esquemas de teletrabajo, trabajo a distancia o modalidades flexibles de organización laboral para el próximo 11 de junio, fecha en la que arrancará la justa mundialista.
La medida busca reducir los desplazamientos en la capital del país ante la expectativa de una fuerte presión sobre la movilidad, especialmente en las zonas cercanas al Estadio Azteca y los principales corredores de transporte.
El decreto establece que las dependencias federales deberán privilegiar el uso de tecnologías de la información para garantizar la continuidad de sus funciones sin necesidad de que los trabajadores se trasladen a sus centros laborales.
Además, el Gobierno federal exhortó al sector privado y social de la Ciudad de México a adoptar medidas similares para que las actividades administrativas no esenciales se realicen de manera remota durante la jornada inaugural.
Como parte del mismo paquete de medidas, se determinó la suspensión de clases el 11 de junio en escuelas públicas y privadas de educación preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior con sede en la Ciudad de México, una decisión que impactará a millones de estudiantes y familias.
Aunque el gobierno justifica las medidas como una acción para contribuir a la movilidad urbana, la seguridad vial y la continuidad de los servicios públicos, el alcance del decreto deja ver la magnitud de las afectaciones que se prevén para la capital durante el arranque del torneo.
Las excepciones incluyen servicios de salud, atención médica, protección civil, seguridad pública, transporte, telecomunicaciones, energía, agua potable, control migratorio y todas aquellas actividades consideradas estratégicas o indispensables para la organización del Mundial.
La decisión contrasta con el discurso oficial que presenta la justa deportiva como una oportunidad para proyectar una ciudad preparada para recibir eventos globales. En los hechos, el propio gobierno reconoce que el funcionamiento cotidiano de la capital requerirá medidas extraordinarias para evitar un colapso en la movilidad.
El mensaje para millones de capitalinos es claro: trabajar desde casa, suspender clases y evitar desplazamientos innecesarios. En otras palabras, la estrategia oficial para recibir el Mundial puede resumirse en una consigna conocida por todos: “quédate en casa”.