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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Este fin de semana la sucesión municipal del gobierno de Metepec comenzó formalmente. Sin importar la ley electoral, el ayuntamiento expuso que tiene un solo objetivo; lanzar de manera orquestada pero disimulada la próxima candidatura de Iraí Albarrán, esposa del actual presidente municipal Fernando Flores al gobierno local

Lo que oficialmente fue presentado como una reunión partidista terminó convirtiéndose en un evento que, para diversos sectores políticos y ciudadanos, dejó al descubierto la intención del alcalde de mantener influencia en el gobierno local.
Con la etiqueta: “Primer encuentro municipal de soldados azules” se llevó a cabo una concentración que reunió a simpatizantes y estructuras partidistas, esto en un acto donde la presidenta del DIF municipal ocupó el centro del escenario político.
Ella fue el acto de la gala, anunciando a panistas “inconformes” y a las familias locales que ella será la próxima candidata, su mensaje fue ese: soy ciudadana que da un paso adelante porque las familias me lo han pedido. “No soy política” dijo para matizar la estructura política que ya la impulsa a una sucesión a modo con todo el aparato del actual gobierno protegiéndole, y garantizándole una exposición anticipada de campaña que no tendrán sus futuros competidores en tiempo y también en el uso de recursos públicos maquillados de apoyos sociales.
Para sectores de la oposición y voces al interior del propio panismo, el mensaje fue claro: ante la imposibilidad legal de aspirar a un nuevo periodo consecutivo, el alcalde estaría impulsando una ruta de continuidad familiar para conservar el control político del municipio.
La situación alimentó señalamientos sobre una visión patrimonialista del poder, donde los cargos públicos dejan de entenderse como espacios de representación ciudadana y comienzan a percibirse como posiciones transferibles dentro de un mismo grupo.