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Por Lengua Larga
En los pasillos de Miguel Hidalgo cuentan que la concejal panista, Dairen Pizaña, anda más discreta que de costumbre. Dicen los enterados que esperaba mayor reflector político, pero los focos parecen estar apuntando hacia otros perfiles y eso, aseguran, ya empezó a incomodar.
Las versiones de café señalan que dentro del panismo local hay quien apuesta más fuerte por Mayeli Ruiz, a quien varios ya colocan en la conversación rumbo a una diputación. Y aunque oficialmente todo es unidad, en corto juran que la convivencia entre algunas figuras del mismo equipo está lejos de ser tersa.
También cuentan que el nombramiento partidista de Ruiz en Miguel Hidalgo tuvo más de estrategia interna que de premio político: ocupar espacios, repartir responsabilidades y, de paso, apagar fuegos. Si funcionó o no, esa ya es otra historia. Pero dicen que “la suerte de la fea la bonita la desea” y es el caso de Dairen con Mayeli.
El meollo del asunto está en que Dairen buscó a su padrino político, Héctor Barrera con toda la intención de que éste le ayude a posicionarse en MH rumbo al 2027. Sin embargo, la súplica fue hecha a oídos sordos y es que el panista le dijo a su pupila que no la ayudaría porque va en sentido contrario a Mauricio Tabe.
Quienes conocen la operación azul aseguran que Héctor Barrera tiene la mirada puesta en otro tablero: Coyoacán. Así que, mientras unos buscan reflectores, otros parecen estar ocupados construyendo proyecto propio.
Porque en política hay algo peor que estar peleado: quedarse fuera de la conversación, y eso le sucedió a la pequeña Dairen.
Pero igual si va con su otro mentor, Raúl Torres; quizá encuentre el apoyo que quiere.
¡Suerte Pizaña!