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César A. Muñoz
Ciudad de México.- Mientras autoridades endurecen medidas ambientales para automóviles y motocicletas, camiones y microbuses obsoletos continúan circulando diariamente en la capital expulsando grandes cantidades de humo contaminante, afectando la calidad del aire y la salud 22 millones de personas, de acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo).

El problema del transporte público viejo sigue siendo una de las principales fuentes de contaminación en la capital del país.
De acuerdo con información sobre movilidad y transporte concesionado, actualmente circulan veintisiete mil unidades entre microbuses, combis y camiones, de las cuales únicamente 15% cumple con la antigüedad permitida por la ley.
Esto significa que más del 85% de las unidades supera el límite de años de servicio, mientras que más de la mitad de los vehículos tiene más de 20 años de antigüedad operando diariamente.
Incluso continúan circulando unidades fabricadas desde las décadas de los 80’s y 90’s.
El Inventario de Emisiones de la Zona Metropolitana del Valle de México de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), el transporte público genera aproximadamente 26% de los contaminantes provenientes del sector transporte, principalmente emisiones de monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno.
La misma dependencia señala que los microbuses generan anualmente más de 126 mil toneladas de monóxido de carbono en la zona. El Inventario de Emisiones de la Ciudad de México 2018 advierte que los autobuses y vehículos pesados que funcionan con diésel son de los que más afectan a la salud.
Datos del sector transporte indican que el autotransporte aporta alrededor de 30% de las emisiones contaminantes en la CDMX mientras que los vehículos pesados generan cerca de 60% del carbono negro que se emite.
*El transporte privado concentra emisiones *
Alejandro Villegas, representante de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), expuso que el transporte privado —autos, taxis y motocicletas— moviliza apenas al 31% de los pasajeros por la Zona Metropolitana del Valle de México, pero genera hasta 86% de contaminantes atmosféricos, mientras que el transporte público traslada a más personas con menores emisiones por pasajero.
El académico de la UNAM, Raúl Dalí Cruz, criticó el modelo centrado en el automóvil particular, señalando el desperdicio energético y la alta generación de contaminantes por trasladar a una sola persona en vehículos de más de una tonelada.