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Por Eduardo López Betancourt
elb@unam.mx
La célebre muñeca Barbie nació en 1959 y, durante décadas, se ha mantenido como la favorita de niñas e incluso de algunas adultas. Recientemente, una película inspirada en el icónico personaje generó gran expectación y entusiasmo. Junto a ella existe su contraparte masculina, Ken, conformando una dupla que encarna el éxito absoluto: una existencia envidiable donde todo es triunfo, lujo y color de rosa, ajena a fracasos y carencias, lo que despierta por igual admiración y envidia.
En esa misma dimensión podría ubicarse al actual gobernador de Nuevo León, Samuel García, y a su esposa, Mariana Rodríguez Cantú. Conforman un binomio mediático que habita un universo de oropel donde la pobreza no tiene cabida, solo excesos y una realidad rutilante. Esto contrasta de manera estridente con los graves problemas sociales que enfrenta la entidad neoleonesa. Para colmo, el mandatario pretende dejar a Mariana como su sucesora, propósito para el cual destinan una ingente cantidad de recursos. Aunque ambos aseguran que no provienen del erario, resulta difícil sostenerlo, pues el propio Samuel García acumula múltiples señalamientos por corrupción.
“Samuelito Ken” es un personaje alegre, desenfadado y dicharachero, con el acento norteño como sello distintivo. En determinado momento decidió incursionar en la política y lo logró con notable éxito. Junto a Mariana Rodríguez ha construido una pareja de alto impacto en redes sociales. Aún se recuerda aquel despliegue ostentoso en el que presumieron el vestuario de su hija pequeña: una niña de apenas un año luciendo un guardarropa millonario, inalcanzable para la inmensa mayoría de las familias mexicanas, aunque para ellos no represente sino algo cotidiano.
La reflexión ineludible es si Nuevo León resistirá otro sexenio signado por la vanidad y el abuso de poder, en caso de que “Marianita”, la nueva “Barbie”, releve en el cargo a su carismático consorte.
Por fortuna, los neoleoneses cuentan con otra opción: Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del inmolado candidato presidencial del mismo nombre. Su madurez y prudencia pueden representar la seriedad y el respeto que el estado reclama, dejando atrás frivolidades y banalidades.