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Más tardaron en anunciar las megaobras en el sureste mexicano, que ponerse a las vivas los desarrolladores y traficantes de tierras para apropiarse de lo mejor de la selva virgen para los nuevos resorts, con la consecuente devastación del ecosistema.
Lo advertimos desde que se lanzó el proyecto, lo repetimos cuando éste arrancó y han sido reiterados los campanazos a los focos rojos en la zona; las promociones inmobiliarias de “preventa” fueron avanzando y tanto regidores como presidentes municipales y gobernadores se fueron doblando ante el poder del dinero y esto está sucediendo en todo el país.
El caso más sonado es el de Punta de Mita, Nayarit, en el que un desarrollo multimillonario provocó una devastación terrible a pie de playa, en donde por fotografías se podía ver maquinaria pesada instalada sobre los nidos de tortuga.
SEMARNAT y su titular, Alicia Bárcena nos está quedando a deber y no de ahora, parece que el puesto le ha quedado grande o simplemente no hay voluntad política para resolver los problemas de coordinación entre el desarrollo industrial y el cuidado a nuestros recursos, así como la conciliación y acuerdos reales con la población local.
Un caso muy documentado es el de la Bahía de Ohuira, muy documentado por el periodista Julio Hernández (Astillero) y en el que la titular de SEMARNAT se comprometió frente a cámara a dar solución al problema de los humedales en donde Estados Unidos pretende construir una mega planta de amoniaco y además una de metanol, con la consecuente destrucción del ecosistema del que viven (y cuidan) los pobladores.
Los “Polos de Desarrollo” anunciados por la presidenta parecen ser, en principio una buena herramienta, sin embargo, visto lo visto, es muy poco probable que se respete la integridad territorial y no se genere en cambio una contaminación y devastación que traiga consigo más problemas en entornos que de por sí ya son frágiles.
¿Por qué necesariamente tenemos que pagar costos tan altos en pro de la “modernidad”?
¿Por qué siempre tenemos, como ciudadanos, que observar autoridades omisas o laxas?
¿Por qué de nuevo tienen que ser los ciudadanos o los pobladores los que den la cara y enfrentarse a desarrolladores y transnacionales para crear conciencia?
Se puede y se debe generar un equilibrio y respeto entre el desarrollo y la naturaleza; estas tierras, nuestro territorio es parte de nuestra soberanía, como lo son los humedales, los manglares, los huevos de tortuga, los ríos y el agua potable que ya es escasa.
Es hoy y es ahora en donde la SEMARNAT tendría que actuar con firmeza pero yo no la he visto, ¿usted sí?
Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez