134 lecturas
Por Lengua Larga
bastalengualarga@gmail.com
Entre la grilla, los videos de TikTok y las guerras de narrativas, la pelea entre Cynthia López Castro y Alessandra Rojo de la Vega, ya parece más un reality político que un debate de gobierno. Porque si algo ha quedado claro en los últimos meses, es que en la alcaldía Cuauhtémoc, no hay día sin pleito… y Cynthia encontró en Alessandra a su villana favorita.
La más reciente “exhibida” vino con flores incluidas. Cynthia salió muy indignada a denunciar que personal de la alcaldía quería quitarle su puesto a una vendedora en Santa María la Ribera. Video listo, discurso feminista activado y acusación directa: “falsa feminista”. Pero el problema llegó cuando apareció la otra versión. Alessandra respondió con otro video donde la propia comerciante desmentía el drama y explicaba que trabajadores solo realizaban labores del programa “Descabléale”. Resultado: el golpe político se le revirtió a Cynthia más rápido que un trending topic mal calculado.
Y es que la senadora morenista parece haber agarrado a la alcaldesa como punching bag permanente. Si no es por ambulantes, es por monumentos; si no es por operativos, es por presunto clasismo o doble discurso feminista. Ahí está el episodio de las estatuas de Fidel Castro y el Che Guevara, donde Cynthia hasta organizó una “coperacha” para enseñarle historia a Alessandra, acusándola de ofender al pueblo cubano. Todo muy revolucionario… aunque más parecía concurso de likes entre políticas en campaña eterna.
Pero detrás del pleito hay algo más grande: poder. Cynthia López dejó el PRI para ponerse la camiseta guinda y desde entonces se convirtió en una de las voces más feroces contra una de las figuras más incómodas para Morena en la CDMX. Alessandra, que entendió perfectamente cómo jugar el juego mediático, responde con videos, ironías y frases diseñadas para viralizarse. Y mientras ambas convierten cada diferencia en espectáculo digital, los vecinos siguen esperando que alguien gobierne más y grabe menos.