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Durante años hemos soportado las acusaciones del gobierno norteamericano con relación a las drogas, han condicionado acuerdos, apoyos y, durante las elecciones hemos sido la
“piñata” de pretexto de cada campaña y jamás los presidentes anteriores tuvieron el valor
para señalar las responsabilidades de Estados Unidos (que son muchas), al contrario,
siempre agacharon la cabeza y asumieron mientras abrían la puerta por abajo del agua a la creación del narco y el tráfico para seguir engordando Wall Street. Solamente un puñado de periodistas mexicanos tuvieron la valentía de señalar la complicidad de Estados Unidos y fueron acallados, como sucedió con Manuel Buendía.

Desde el 2018 el expresidente López Obrador comenzó a señalar el doble lenguaje del
norte, alto y bajito señaló a la CIA, la DEA y el tráfico de armas, pidiendo una y otra vez que se regulara para que no siguieran las masacres en nuestro país, no se puede combatir a grupos delincuenciales cuando estos están permanentemente armados con equipos de
última generación con marca de armeras gringas. El segundo período de Trump vino con
más presiones y acusaciones, a medida que se acercan las elecciones intermedias se ha
hecho más frecuente el discurso de “invadidos” “es muy linda pero no puede” etc., como
argumentos para una invasión para “limpiar de narcos” a nuestro territorio, con el aplauso de unos pocos apátridas, sin embargo, ha presidenta no se ha quedado callada, los
reportes de Harfuch son más que elocuentes en cifras y las peticiones de detener el tráfico
de armas no han cesado; en una llamada, la presidenta le sugirió a Trump estrategias para
tratar a sus adictos, una población de aproximadamente 48.8 millones, pero en los hechos, nada ha pasado y los presupuestos se han ido a la guerra.

Ayer el discurso cambió, en voz de la nueva Consejera Jurídica, Luisa maría Alcalde, presentó la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas; sutilmente se hizo un comparativo en el acto unitivo de Estados Unidos y el enfoque global de México para atacar las causas e implementar un modelo que conjunte educación, concientización y fomento de entornos saludables, redes de apoyo mutuo, protocolos de emergencia y acceso universal a antídotos para atender la sobredosis.

Y el punto interesante es la diferencia en priorizar las causas estructurales y la prevención
(sin adictos, no hay narcotráfico), en el marco del acuerdo de cooperación bilateral con
nuestro vecino. Una clara indirecta a lo que no está haciendo Trump.

Ana María Vázquez
Dramaturga/Escritora
@Anamariavazquez

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