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Por Ana E. Rosete
En la política capitalina hay personajes que operan sin reflectores, pero cuyo peso real se mide en momentos clave. Así ocurre con Jesús Sesma y Ernesto Villarreal, dos perfiles que, desde trincheras distintas, han sostenido buena parte de la estabilidad de la alianza oficialista en la Ciudad de México, aunque rara vez se les reconozca en la narrativa pública.
Ser aliados del poder, en este caso por el PVEM y el PT, en teoría, debería traducirse en visibilidad, interlocución y márgenes de influencia. En la práctica, para figuras como Sesma y Villarreal, ha significado lo contrario: operar, sumar, contener y, en más de una ocasión, quedar fuera de las decisiones centrales.
El caso de Sesma es ilustrativo. Su reciente declaración sobre la nula comunicación con Morena en la CDMX no fue un desliz ni una ruptura, sino un acto de autocrítica que escasea en los círculos del poder. Y si, lo hizo por primera vez en micrófonos de Diario Basta!
Decir “se están haciendo las cosas mal” desde dentro de la alianza no es un gesto menor; implica asumir costos políticos en un entorno donde la disciplina suele confundirse con silencio.
Villarreal, por su parte, ha mantenido una línea similar: acompañar, sí, pero no a ciegas. Y ahí es donde ambos perfiles han decidido colocarse, no como disidentes, sino como aliados incómodos que empujan ajustes necesarios.
Lo que vino después de las declaraciones de Sesma confirma algo que en el gremio periodístico sabemos bien: la palabra publicada sigue teniendo efectos. La entrevista detonó movimientos, quizá pequeños, quizá discretos, pero suficientes para evidenciar que la presión mediática funciona..
En tiempos donde la narrativa oficial busca uniformidad, voces como las de Sesma y Villarreal rompen la inercia. No desde la confrontación abierta, sino desde una lealtad crítica que, aunque incómoda, resulta indispensable. Porque si algo ha quedado claro es que estos dos nombres, poco estridentes pero políticamente eficaces, terminan pesando más de lo que muchos quisieran admitir.