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La moda de los “sueros fortificantes” no es nueva, supe de ella hará unos 15 años cuando me la mencionó la esposa de un alto ejecutivo de Televisa, era popular como “reconstituyente” después de una desvelada, exceso de alcohol o de ejercicio y era aplicada no en un hospital, ni bajo prescripción, sino en el “gym” carísimo de Las Lomas o Polanco y el primero de muchos focos rojos está en ello, ser aplicado sin supervisión ni prescripción y el segundo, en un lugar que nada tiene que ver con los servicios médicos.
La costumbre era semanal o cuando mucho quincenal y alguna vez fui invitada pero decliné, mientras ella me mencionaba las maravillas de los cócteles vitaminados en una venoclisis de dudosa procedencia; entonces (y todavía) es moda de las élites que pagaban desde 15 mil hasta 25 mil pesos (de hace quince años) por el maravilloso líquido de colores que, según ellos, les dá un “sano levantón”.
Los incautos se agrupaban en caras y mullidas sillas de aquel “gym”, en una sala alejada de la zona de actividad y mientras socializaban y reían, esperaban su turno para ser pinchados o que terminara la dosis para que el hombre de bata blanca que se decía médico, atendía a los “clientes”. Esperé afuera por más de una hora hasta que la persona a la que acompañé salió con una gran sonrisa y las mejillas sonrosadas: “deberías probar, es magia -me dijo- yo invito”, agradecí nuevamente y rechacé la oferta, al poco tiempo dejé de verla y solo recordé el incidente cuando surgió la noticia de las 8 personas fallecidas en Sonora por estas prácticas, que se aúnan al cúmulo de recomendaciones pseudo médicas que muestran las redes, todo está lleno de esa “magia” de la que hablaba esa chica y por la que gente sin escrúpulos se enriquece a costa de la salud de otros. La ignorancia no tiene clase social, cuando le pregunté si había comprobado las credenciales del “médico” que le vendía y aplicaba las venoclisis respondió “¡qué importa, es solo suero!, ¡te lo aplican en cualquier farmacia!”, pero ese lugar no era una farmacia, sino un gimnasio muy “fifí”.
Lo lamentable son las muertes y que, desde hace años exista esta práctica (y otras muchas) y que no haya un departamento de “inteligencia de la salud”, como lo hay de inteligencia financiera para sancionar y clausurar a tiempo estos lugares donde se comercia con belleza y salud en quirófanos improvisados, gimnasios y hasta salones de belleza y que sean las redes su principal medio de difusión.
Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez