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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En el municipio de Xonacatlán el estruendo de los disparos obligó a vecinos a resguardarse dentro de sus casas, mientras una persecución policiaca avanzaba a toda velocidad por calles del centro del municipio.
No era un hecho aislado: para muchos, fue otro episodio más en una cadena de violencia que se repite cada vez con mayor frecuencia. La rutina se rompió de golpe.

El martes por la noche un operativo inició tras la detección de un automóvil con reporte de robo violento, identificado por el sistema de vigilancia carretera. La unidad fue localizada sobre la vía Toluca–Naucalpan, donde policías intentaron detenerla. Sin embargo, el conductor ignoró la indicación y aceleró, detonando una persecución que se extendió hacia zonas habitadas.
Durante la huida, los ocupantes del vehículo abrieron fuego contra los uniformados. Las detonaciones se escucharon entre viviendas, comercios y espacios donde habitualmente transitan familias. La respuesta policial permitió contener el avance, aunque el riesgo para la población ya estaba presente.

El seguimiento terminó cuando el vehículo perdió el control y se impactó contra autos estacionados en la zona centro. En el interior viajaban dos mujeres, dos menores de edad y un hombre armado. Mientras algunos fueron detenidos, otro sujeto logró escapar, lo que incrementó la preocupación entre los habitantes.
Luis “N”, de 25 años, fue asegurado junto con un arma de fuego y enfrentará cargos por intento de homicidio. Las mujeres quedaron bajo investigación y los menores fueron entregados a familiares.
Para la comunidad, el saldo oficial resulta insuficiente frente al temor acumulado. Vecinos denuncian que estos hechos ya no son excepcionales, sino parte de una dinámica en la que la violencia irrumpe sin previo aviso. La presencia de un agresor prófugo refuerza la sensación de vulnerabilidad en una localidad donde, aseguran, la inseguridad no se contiene, solo se desplaza.