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Por Ceci Vadillo
Lo ocurrido en Parque Lira a inicios de este año no puede pasar desapercibido. Es un ejemplo claro de la visión que tiene el PAN sobre la ciudad y el espacio público, pero también de cómo la organización vecinal puede lograr resultados.
El alcalde decidió cerrar con púas el parque porque lo había “rentado” (en los hechos, regalado) a una empresa privada —con antecedentes en España por casos similares— para montar el evento “Alicia en el País de las Maravillas”, con boletos de hasta 480 pesos.
La alcaldía recibirá 4 millones de pesos por tres meses, mientras la empresa proyectaba ganancias cercanas a 120 millones. Y ni siquiera eran solo tres meses: después se planteó cerrar el parque por un año. Todo esto sin licitación pública, sin transparencia y sin explicar a quién beneficiaba realmente el acuerdo.
Se pretendía cerrar el 90% del parque. Las y los vecinos quedarían fuera. Además, se talaron más de 100 árboles y se dañaron estructuras históricas del porfiriato.
El alcalde argumentó que el dinero era para rehabilitar el parque. Falso. La alcaldía cuenta con un presupuesto de 3 mil 200 millones de pesos y un subejercicio de 200 millones. No había necesidad de privatizar el espacio público.
Esto no era acceso a la cultura. Era un negocio disfrazado.
El 24 de febrero la PAOT colocó sellos de suspensión por múltiples irregularidades: uso de suelo, daño ambiental y afectaciones patrimoniales. El argumento oficial no se sostuvo.
Después vino la represión. El 18 de marzo vecinas y vecinos limpiaron el parque y llevaron la basura a la alcaldía como protesta. La respuesta fue enviar policías. Entre las personas agredidas, estuvo María Teresa Angulo, de 72 años.
Para reprimir sí hay tiempo. Para gobernar, no.
El 26 de marzo el Tribunal Administrativo ordenó la suspensión total de las obras. La empresa comenzó a retirarse. El negocio se cayó.
Nada de esto fue casualidad. Fue resultado de la organización vecinal. Porque, mientras ellos ven negocio, nosotras y nosotros defendemos el espacio público: gratuito, accesible, para todas y todos.
Ahora el alcalde patalea, amenaza con denunciar e inventa ocurrencias. Incluso anunció que seremos la única alcaldía sin Fan Fest del mundial, aunque esa decisión ya estaba tomada desde antes. Pero esa la dejamos para la semana que viene.