41 lecturas
Por Eduardo López Betancourt
Crecimiento económico sostenido
La India es hoy el país más poblado del mundo, con aproximadamente 1,470 millones de habitantes, cifra que supera a la de China.
Su territorio, de 3.287 millones de kilómetros cuadrados, es menor al del gigante asiático; sin embargo, ello no le ha impedido convertirse en una nación de creciente relevancia en la economía mundial.
Resulta fundamental analizar las causas del notable desarrollo que esta importante nación ha experimentado en las últimas décadas. El éxito indio se sustenta en diversos factores, entre los que destacan un crecimiento económico sostenido y una inversión estratégica en formación académica y tecnología.
En efecto, la India ha mantenido durante las últimas cuatro décadas un crecimiento económico acelerado, con una tasa promedio cercana al 6.3% anual. Este desempeño ha sido posible gracias a políticas orientadas a la liberalización económica y a una mayor apertura al comercio internacional.
Paralelamente, el país ha impulsado de manera decidida la preparación universitaria y el desarrollo tecnológico, lo que ha permitido consolidar una fuerza laboral altamente capacitada y competitiva en el mercado global. Particular relevancia ha tenido el crecimiento de la industria de tecnologías de la información, así como la política conocida como “Mirar hacia el Este”, orientada a fortalecer las relaciones económicas y estratégicas con las naciones del Asia oriental.
México debería observar con atención este proceso, especialmente en lo relativo al fortalecimiento de su sistema de enseñanza, ámbito en el que nuestro país enfrenta serias deficiencias. Resulta preocupante que proliferen centros de formación profesional de baja calidad y, peor aún, las conocidas “escuelas patito”, que producen profesionistas con preparación limitada y escasa competitividad internacional.
Basta comparar, por ejemplo, a un abogado egresado de una de estas instituciones con uno formado en una universidad norteamericana de prestigio para advertir la enorme diferencia. Tal situación coloca a México en desventaja dentro del mercado laboral global.
En el pasado, este problema no resultaba tan evidente. Por ello, es urgente que quienes gobiernan atiendan con seriedad el tema de la instrucción pública, impulsen la capacitación de alto nivel y aseguren que la conducción del sistema de enseñanza recaiga en personas de probada capacidad y autoridad moral. Lo ideal sería que la formación en México estuviera dirigida por especialistas en la materia, rodeados de auténticos conocedores de la pedagogía y la docencia, y no por designaciones derivadas del amiguismo o de la mediocridad, prácticas que tanto daño han causado al desarrollo nacional.