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Por Fernando Mercado Guaida
En los últimos años una convicción ha cobrado fuerza en la vida pública: las mujeres deben estar en el centro de las políticas públicas. No como discurso, sino como una prioridad que se traduzca en acciones concretas.
Marzo es un mes para reflexionar sobre las deudas históricas, los avances y los pendientes en materia de igualdad. En La Magdalena Contreras decidimos que no sería un mes más, sino un momento para actuar.
Por ello, inauguramos la extensión de la Casa de la Mujer “Ifigenia Martínez”, como parte de una visión clara: poner el cuidado en el centro de la vida pública. Durante décadas, cuidar ha sido un trabajo invisible, que recae principalmente en las mujeres, sin reconocimiento ni apoyo. Esa realidad debe cambiar.
Este nuevo espacio ofrece servicios pensados para el bienestar cotidiano: lavandería comunitaria, salón de belleza y opciones de autocuidado, como masoterapia, drenaje linfático y limpieza facial. Acciones concretas para liberar tiempo, reducir cargas y mejorar la calidad de vida.
Además, la Casa de la Mujer fortalece su oferta con talleres de capacitación, asesorías, actividades comunitarias y un lactario digno para mujeres en etapa de maternidad.
Esto es transformación: no es solo construir espacios, sino cambiar la forma de gobernar, pasando de atender lo urgente a transformar lo cotidiano.
Este esfuerzo forma parte de una visión mayor: el Sistema de Cuidados, que reconoce que cuidar es un trabajo que debe ser valorado y compartido.
Cuando una mujer fortalece su autonomía, cambia su vida y la de su comunidad. Por eso, en La Magdalena Contreras, tenemos claro que poner a las mujeres en el centro es gobernar mejor.
Nosotras y nosotros, por ellas, seguimos chambeando.