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Mauricio Tabe, alias “Lord Farquad”

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Por Lengua Larga

Hay políticos que se agrandan con el cargo… y otros que se encogen más. El caso de Mauricio Tabe ya no es duda: en un cuerpo tan chiquito, ¿cómo puede caber tanta soberbia… y tanta maldad?

Lo que pasó en la alcaldía Miguel Hidalgo no fue un desliz, fue un retrato completo. Adultos mayores detenidos, vecinos amedrentados, patrullas como respuesta a una protesta que, ojo, no nació de la nada, sino del abandono en el Parque Lira. ¿Y todo por qué? Porque alguien se atrevió a tocarle el ego.

Porque sí, hay que decirlo como va: a Tabe le ofendieron su “investidura”. Le dolió que le recordaran que el parque sigue hecho un chiquero. Le incomodó que le llevaran la basura, literal, a la puerta de su oficina. Y como buen político que confunde autoridad con capricho, respondió con lo único que parece tener a la mano: policías. A ver, Mauricio, ¿nadie te asesora? ¿O de plano no escuchas? Porque lo que hiciste no solo es torpe, es peligrosamente arrogante.

Convertiste un “miércoles ciudadano” en un espectáculo de intimidación. Exhibiste a vecinos frente a otros vecinos. Y te atreves a justificarlo con el pretexto de “alterar el orden”. ¿Cuál orden? ¿El de no incomodar al jefe? Más que alcalde, pareces versión chilanga de Lord Farquaad, si el de Shrek: chiquito, pero con delirios de grandeza… y con la misma costumbre de mandar a otros a hacer el trabajo sucio.

Porque eso es lo más revelador: tú no das la cara. Mandas. Ordenas. Te escondes detrás del uniforme.

Y aqui viene la escena que mejor te describe: actuar como un príncipe que, por no sentirse capaz, manda a un ogro a hacer el trabajo. Exactamente eso hiciste. En lugar de salir, dialogar y enfrentar a los vecinos, enviaste a la policía a amedrentar. Ni liderazgo, ni carácter: pura delegación del conflicto… y del costo político, Y ahí es donde la comparación duele. Ahí tienes a Luis Mendoza Acevedo. Te guste o no, el hombre se planta. Se confronta. Da la cara. ¿O ya se te olvidó el agarrón con comerciantes en los alrededores de Mitikah? Podrá ser polémico, pero no se esconde.

Y si de valor hablamos, habría que preguntarte sin rodeos: ¿no te da pena que Alessandra Rojo de la Vega muestre más carácter que tú? Ella dialoga, encara, se mete al conflicto. Tú… mandas policías. El problema, Mauricio, no es solo lo que hiciste. Es lo que revela: un ego desbordado, una idea equivocada de poder y una peligrosa sensación de que la alcaldía es tuya. Como si fueras dueño del Partido Acción Nacional, como si la gente estuviera para obedecer, no para exigir.

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