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Por Lengua Larga
La planeación se construye
En esta ciudad donde todo mundo opina de todo, y más cuando hay reflector, resulta curioso cómo algunos descubren vocaciones técnicas justo a tiempo para subirse a la ola.
Ahí tienen al panista Andrés Atayde, que de pronto se nos volvió especialista en planeación urbana, desarrollo territorial y participación ciudadana… todo en Facebook.
Porque sí, el tema del Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México es serio. No es cualquier cosa: define hacia dónde crece la ciudad, quién decide, cómo se distribuye el poder en el territorio y, sobre todo, qué tanto se escucha a la gente. Pero entre lo técnico y lo político hay una línea muy clara… y Atayde parece haber decidido brincar directo al lado más cómodo: el de la coyuntura.
Su crítica no es menor: cuestiona la desaparición de las COPACOS, la apuesta por las llamadas Casas de Gobierno y el posible adiós a los Programas Parciales. Y ojo, ahí hay carnita. Son temas que sí preocupan a urbanistas, vecinos organizados y especialistas desde hace rato. El problema no es lo que dice… sino desde dónde lo dice.
Porque cuando se revisa su trayectoria, no es precisamente que haya sido una voz constante en estos debates. No es de los que se rompieron la cabeza en mesas técnicas ni de los que empujaron procesos de participación desde antes. No. Esto huele más a timing político que a convicción técnica.
Y claro, en tiempos donde Morena controla buena parte de la agenda en la ciudad, cualquier grieta es oportunidad. El PGD, con sus claroscuros, es el blanco perfecto: suficientemente complejo para generar dudas, pero lo bastante mediático para capitalizar reflectores. ¿O no, Andrés?
Eso sí, tampoco hay que soltarle pase automático al gobierno. Si los foros no están resolviendo dudas, como bien señala Atayde, el montarse al tema sin conocimiento es puro circo y de eso sabe bien el panista, ¿verdad?
Porque un plan de este tamaño no puede avanzar entre sospechas, ambigüedades y explicaciones a medias. La planeación no se impone, se construye.
Pero una cosa es exigir claridad y otra muy distinta es colgarse del tema sin haberlo trabajado antes. En política, la memoria sí importa. Y en este caso, la especialización exprés se nota.
Al final, el PGD necesita críticas, sí, pero críticas con sustancia, con historia y con compromiso más allá del tuit. Porque si no, lo que queda no es debate público… es puro protagonismo con disfraz técnico.