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Culpable Fer Italia se va a la cárcel; de las selfies al barandal de celda: la fama no perdona, la justicia tampoco

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La efímera fama, del influencer Luis Fernando Padilla Manzo, quedó marcada al ser condenado por el delito de violación en agravio de una menor de 16 años de edad

REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN

El brillo de las pantallas se apagó para siempre. Luis Fernando Padilla Manzo, el rostro visible detrás del personaje “Fer Italia”, escuchó este jueves la noticia que ningún influencer quisiera compartir en sus historias: un juez lo declaró culpable de violación. La escena, lejos de cualquier alfombra roja, tuvo como testigos las frías paredes de una sala judicial en Tlalnepantla y el peso de una Fiscalía que logró desenmascarar al depredador que se escondía tras los filtros de Instagram.


Los hechos que lo llevaron al abismo son escalofriantes. Todo comenzó en enero de 2024, cuando Padilla Manzo, valiéndose de su supuesta fama, convenció a una adolescente de 16 años para que lo acompañara a una vivienda en la colonia Constituyentes de 1917, en Huixquilucan. Lo que la joven creía una reunión inocente se convirtió en su peor pesadilla: fue agredida sexualmente por quien hasta entonces consideraba una figura pública. Pero el infierno no terminó ahí. Dos meses después, en marzo, el hoy sentenciado recurrió a la peor de las armas: la sextorsión. Amenazó con difundir fotografías y videos íntimos de la menor para obligarla a regresar al mismo domicilio, donde volvió a violentarla.

Durante meses, la víctima vivió con el miedo clavado en el pecho, hasta que la justicia comenzó a mover sus piezas. Fue en agosto pasado, en una plaza comercial del Valle de México, cuando la Policía de Investigación, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Federal, ejecutó una orden de aprehensión que lo sacó de las redes sociales para meterlo de lleno en los separos del Centro Penitenciario de Tlalnepantla, mejor conocido como Barrientos.

Hoy, “Fer Italia” no posa para las cámaras, sino que viste el uniforme de los reclusos mientras espera la audiencia del próximo 17 de marzo. Ese día, un juez determinará cuántos años pasará tras las rejas y el monto que deberá pagar por la reparación del daño a su víctima. Pero su calvario judicial no termina ahí: sobre él pesa una segunda carpeta de investigación por tres agresiones sexuales más, cometidas presuntamente entre 2020 y 2023 contra otra mujer.

El caso ha sacudido los cimientos del mundo digital, donde la fama efímera suele servir como escudo. Esta vez, la justicia demostró que los filtros no borran los crímenes y que, detrás de un influencer, puede esconderse un violador.

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