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En la región del Izta-Popo, pese a denuncias desde 2023 continúala deforestación salen hasta 15 camiones cargados con madera sin temor a ser detenidos
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En las laderas boscosas que rodean el municipio de Atlautla en el oriente mexiquense, la tranquilidad de las comunidades ha sido sustituida por el constante ruido de motosierras y camiones de carga.

Habitantes denuncian que la tala clandestina se ha convertido en una actividad recurrente que avanza sin control, mientras los pobladores aseguran sentirse abandonados por las autoridades encargadas de proteger los recursos naturales.
Vecinos de distintas localidades, junto con integrantes de la Comisión de Vigilancia de Bienes Comunales, sostienen que desde hace más de dos años han reportado la extracción ilegal de madera en zonas forestales del municipio.
Sin embargo, afirman que las acciones para frenar este delito han sido insuficientes, lo que ha permitido que el saqueo continúe.
De acuerdo con testimonios de los comuneros, diariamente salen de la zona hasta quince camiones cargados con troncos y tablones obtenidos de los bosques. La madera es transportada por brechas y caminos rurales hacia destinos desconocidos, sin que exista vigilancia permanente que detenga la operación.
Los pobladores señalan que los grupos dedicados a la tala ilegal utilizan equipo especializado para cortar los árboles y procesar la madera en el mismo lugar. En algunos puntos del bosque, aseguran, se han instalado aserraderos improvisados que facilitan la transformación del árbol en tablones listos para su traslado.
La preocupación entre los habitantes no sólo tiene que ver con la pérdida de los recursos forestales. También temen que la falta de intervención de las autoridades genere tensiones entre los propios vecinos, pues algunos de los presuntos responsables serían personas de comunidades cercanas.
“Cada vez se ven más camiones bajando con madera y nadie los detiene. Nosotros ya denunciamos, pero parece que el problema no es prioridad”, comentó un habitante de la zona, quien pidió omitir su nombre por temor a represalias.
La problemática ha sido reconocida incluso en diagnósticos oficiales. En 2025, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales identificó a Atlautla entre los municipios mexiquenses con mayor afectación por tala clandestina, lo que ubica a la región como un foco rojo en materia forestal.
Ante este escenario, los habitantes demandan operativos permanentes de vigilancia y una estrategia integral para proteger los bosques que rodean al volcán Popocatépetl. Advierten que, de no frenarse el saqueo, el daño ambiental podría ser irreversible y poner en riesgo el equilibrio ecológico de la región.