Visitas
El trayecto hacia la Ciudad de México por la México–Querétaro, Periférico Norte y Av. López Portillo, es una travesía con embotellamientos que dura hasta más de dos horas
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
Para miles de familias de Cuautitlán Izcalli, municipio gobernado por Daniel Serrano, trasladarse diariamente a la Ciudad de México, representa un desgaste físico, económico y emocional que se repite cada día.

Aunque la distancia promedio es de 30 a 38 kilómetros, el tiempo real de traslado dista mucho de lo ideal. De acuerdo a estudios, especialistas en movilidad en condiciones fluidas, el recorrido podría tomar entre 40 y 50 minutos. Sin embargo, en horas pico el trayecto en automóvil supera con frecuencia 1 hora con 10 minutos, e incluso puede prolongarse más, cuando colapsan accesos como la autopista México–Querétaro, Periférico Norte o la Vía José López Portillo. Los embotellamientos matutinos y vespertinos son constantes, particularmente en los puntos de conexión hacia Indios Verdes o Buenavista.
Para quienes utilizan transporte público, la situación no mejora. El traslado implica combinaciones de autobús, Mexibús o Tren Suburbano con Metro, lo que eleva el tiempo total a de 1 hora 30 minutos y más de 2 horas, dependiendo de la zona de origen y destino. No existen rutas directas eficientes que reduzcan el número de transbordos.
El resultado es claro, aseguran familias que invierten hasta cuatro horas diarias en movilidad, menos tiempo de convivencia, mayor gasto en transporte y altos niveles de estrés. La falta de nuevas vías de comunicación y de infraestructura masiva suficiente, mantiene a Cuautitlán Izcalli como uno de los municipios más afectados por la congestión vehicular en la zona metropolitana, donde cada jornada laboral comienza y termina en medio del embotellamiento.
Expertos en movilidad urbana, señalan que mientras no se amplíen corredores estratégicos ni se fortalezca la integración metropolitana del transporte público, el problema tenderá a agravarse por el crecimiento habitacional constante en la zona. Sin una planeación que articule desarrollo urbano con infraestructura vial y transporte masivo eficiente, los embotellamientos seguirán formando parte del día a día de miles de trabajadores mexiquenses.