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Módulos de vigilancia permanecen vacíos y sin operación, tras ser inaugurados quedaron abandonados, en tanto, vecinos denuncian una crisis de seguridad permanente
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La imagen de módulos de vigilancia vacíos se ha convertido en el símbolo más evidente de la crisis de seguridad que viven los fraccionamientos El Dorado y Citara, en Huehuetoca.
Lo que alguna vez se presentó como una estrategia para reforzar la protección de las familias, hoy luce como infraestructura abandonada, sin policías ni operación.

Vecinos denuncian que el gobierno municipal encabezado por el alcalde Juan Manuel López Adán inauguró estas casetas con ceremonias públicas y promesas de vigilancia permanente. Sin embargo, aseguran que la presencia policial apenas se mantiene unas semanas y posteriormente los espacios quedan desiertos, sin que exista explicación oficial.
El caso más reciente ocurrió en el Barrio de San Miguel Jagueyes. A finales de enero, autoridades municipales acudieron al sitio para abrir un nuevo módulo de seguridad, acompañados por integrantes del cabildo. Apenas semanas después, el lugar permanece cerrado y sin un solo elemento de policía asignado.
Mientras tanto, la delincuencia continúa golpeando a los habitantes. En el fraccionamiento Citara, los vecinos reportan robos de motocicletas, asaltos en la vía pública y situaciones de riesgo en horarios nocturnos y de madrugada. Uno de los episodios que más alarma generó ocurrió el 9 de febrero, cuando una joven fue seguida por sujetos que presuntamente intentaron secuestrarla mientras salía de su domicilio para dirigirse al trabajo.
Las denuncias se multiplican en redes sociales y grupos vecinales, donde los habitantes advierten que la inseguridad se ha vuelto parte de la vida cotidiana. Ante esta situación, cuestionan la capacidad del gobierno municipal para enfrentar el problema y critican la falta de información sobre el dinero público destinado a los módulos de vigilancia.
La administración de López Adán tampoco ha aclarado qué dependencia es responsable de operar las casetas ni cuántos elementos deberían estar asignados en ellas. Esta ausencia de información alimenta la percepción de opacidad y falta de control dentro del ayuntamiento.
Para las familias de Huehuetoca, la situación refleja un gobierno que privilegia la inauguración de obras por encima de su funcionamiento real. Mientras los módulos permanecen vacíos, la sensación de abandono crece en comunidades que, dicen los vecinos, han quedado a merced de la delincuencia ante la incapacidad y falta de transparencia de sus autoridades municipales.