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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
Después de 20 años de funcionar como un tiradero de basura a cielo abierto, el basurero ubicado en la comunidad de Gunyo Poniente, en el municipio de Aculco, será clausurado de manera definitiva, luego de que autoridades municipales reconocieran el grave impacto ambiental y social que generó en la zona.

El sitio operó durante décadas sin permisos, controles sanitarios ni medidas de protección al entorno, afectando directamente a decenas de familias.
Habitantes de Gunyo Poniente denunciaron que durante años convivieron con malos olores, proliferación de fauna nociva y la quema constante de basura, situación que derivó en enfermedades respiratorias, infecciones gastrointestinales y afectaciones en la piel, principalmente en niñas, niños y adultos mayores. Pese a los reclamos, el problema fue ignorado por administraciones anteriores.
La clausura del basurero es resultado de la presión social ejercida por vecinos y colectivos ambientales que llevaron el caso a instancias estatales. Aunque el anuncio fue recibido con alivio, también generó desconfianza entre la población, que teme que los trabajos queden inconclusos o que el predio vuelva a ser utilizado de manera clandestina.
Las autoridades municipales reconocieron que el daño ambiental no se revertirá en el corto plazo y que será necesario un monitoreo permanente para evitar nuevas afectaciones. El cierre del tiradero, señalaron vecinos, representa apenas el primer paso para saldar una deuda histórica con la comunidad.
El caso de Gunyo Poniente exhibe una problemática extendida en el Estado de México: la tolerancia a basureros irregulares que ponen en riesgo la salud pública. Para las familias afectadas, la clausura no borra los años de abandono, pero abre la posibilidad de recuperar un entorno digno y seguro.
El gobierno local informó que se destinará una inversión cercana a los 10 millones de pesos para llevar a cabo un proceso de saneamiento integral del predio, el cual contempla la remoción de residuos sólidos acumulados, la estabilización del terreno y la limpieza de los canales de agua cercanos, severamente contaminados por lixiviados y desechos orgánicos e industriales.