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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La jornada de sanitización de taxis implementada en Ixtlahuaca despertó más dudas que certezas entre quienes dependen del transporte público todos los días.

Desde las primeras horas, decenas de unidades fueron sometidas a un proceso de termonebulización en distintas bases del municipio, como parte de una estrategia anunciada para reducir riesgos de contagio de enfermedades respiratorias.
De acuerdo con la autoridad municipal, la intervención busca proteger tanto a operadores como a usuarios en un contexto de alta movilidad regional.
Sin embargo, taxistas señalaron que la medida llega tarde, cuando el repunte de infecciones ya es evidente, y sin garantías de continuidad. “Está bien que saniticen, pero una sola vez no sirve de mucho. Aquí trabajamos todo el año y estamos expuestos diario”, expresó un conductor.

El escepticismo crece ante la falta de un calendario que asegure nuevas jornadas, así como de insumos permanentes para limpieza y prevención. Conductores afirmaron que, ante la ausencia de apoyo constante, muchos han tenido que costear por su cuenta gel antibacterial y productos de limpieza.
La preocupación se intensifica al considerar que el transporte público es uno de los principales puntos de contacto entre la población. Usuarios señalaron que, tras unas horas, el efecto de la sanitización se diluye y el riesgo persiste. “La gente sube sin cubrebocas, tose, estornuda. Una fumigada no resuelve eso”, comentó una pasajera.
Mientras el ayuntamiento promete ampliar el programa, la realidad cotidiana refleja una política reactiva y no preventiva. Para cientos de familias, la jornada evidenció una vez más que las acciones oficiales suelen llegar cuando el problema ya está encima, dejando la salud pública en manos de soluciones parciales y de corto alcance.