Visitas
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En Chalco el nerviosismo lo traicionó. Bastó que viera las patrullas para que acelerara y desatara una escena que rompió la calma del Conjunto Habitacional Pueblo Nuevo. En cuestión de segundos, el rugir del motor y la maniobra desesperada del conductor alertaron a vecinos y policías: algo llevaba y no quería que lo descubrieran.

Elementos de la Secretaría de Seguridad del Estado de México y de la Policía Municipal, integrados al Mando Unificado Zona Oriente, realizaban recorridos tácticos cuando detectaron el vehículo. La actitud evasiva del sujeto y su intento de huida activaron el protocolo. La persecución fue corta, pero cargada de tensión. “Pensamos que iba armado o que podía atropellar a alguien; se veía desesperado”, relató un vecino que observó desde su ventana.
Al darle alcance, los uniformados le marcaron el alto con comandos firmes. El sujeto, identificado como Ulises “N”, descendió del vehículo visiblemente alterado. Durante la revisión, el hallazgo fue contundente: 22 bolsas transparentes repletas de pequeños envoltorios, dos mil 200 en total, con hierba verde y seca con las características de la marihuana, listas para su venta callejera.
La escena atrajo miradas curiosas y comentarios cargados de miedo y enojo. “Eso no era para consumo, era para repartir. Aquí hay muchos chavos y esto solo trae desgracia”, lamentó una mujer. Los oficiales informaron al detenido que la posesión de esa cantidad constituye un delito contra la salud y procedieron a su aseguramiento.
Tras leerle sus derechos, Ulises “N” fue trasladado junto con la droga ante el Ministerio Público, donde se abrió la carpeta de investigación para definir su situación jurídica. Mientras las patrullas se retiraban, quedó la sensación de haber desactivado, al menos por hoy, una bomba silenciosa que circulaba entre las calles de Chalco.