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Por Ricardo Sevilla
Pablo Lemus, el gobernador de Jalisco, no sabía nada sobre las acciones para capturar al Mencho.
La información que llevó al sitio donde se ocultaba Nemesio Oseguera, en la zona serrana de Tapalpa, Jalisco, no fue producto de un rastreo satelital directo a él. Lo que lo llevó a su captura fue el seguimiento a una de sus parejas sentimentales.
Pero ¿qué cree? Que sobre eso no sabía nada el gobernador emecista Pablo Lemus.
Resulta que el tipo no sabía un cacahuate sobre el hombre de confianza de Nemesio Oceguera, quien rompió el protocolo de anonimato al trasladar a una de las parejas sentimentales del capo hacia una instalación privada el pasado viernes 20 de febrero.
El primer mandatario de Jalisco tampoco estaba enterado de que la inteligencia militar ya tenía bajo vigilancia al operador que se hizo cargo de llevarle una mujer a Nemesio.
Seguramente, a esta hora usted ya sabe que El Mencho, para mantener su estabilidad psicológica, decidió romper el aislamiento. Y, al hacerlo, creó un flujo de entrada y salida en su “burbuja de seguridad” que, desde ese momento, fue inherentemente rastreable.
Lo raro es que el gobernador no tuviera ni la menor idea de lo que estaba ocurriendo en el estado que, supuestamente, gobierna.
Lemus no tenía idea sobre la cronología del seguimiento que se le estaba dando al Mencho. Jamás supo que, desde el viernes 20 de febrero, ese enlace logístico había trasladado a la pareja sentimental de Nemesio Oceguera a una propiedad en Tapalpa.
Ahí, al recibir la visita de la mujer, El Mencho, prácticamente, quedó cercado por su propio deseos. Y es justamente la novia la que, al final, termina guiando a las autoridades hasta el escondite de Nemesio Oceguera.
Pero aquí la pregunta fundamental es: ¿Por qué la Federación trata a Jalisco como zona enemiga? Y la respuesta me parece obvia; porque Lemus no goza de la confianza de la presidenta Sheinbaum. ¿O cómo se explica usted que el gobernador no supera que había un operativo para dar con el líder criminal?