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Un adulto mayor perdió la vida de forma brutal tras caer de espaldas y destrozarse el cráneo contra el asfalto cuando intentaba alcanzar el camión recolector de basura
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El repique metálico del camión de la basura marcó el inicio de una tragedia que terminó en muerte, sangre y abandono institucional. Eran cerca de las 11:30 de la mañana cuando un adulto mayor salió apresurado de su vivienda en el Barrio de la Concepción, en San Mateo Atenco, con bolsas de desechos en las manos, decidido a no perder el paso del servicio de limpia.
En su carrera desesperada, el hombre tropezó en una banqueta cuarteada y desnivelada, reflejo del deterioro urbano que por años han denunciado vecinos sin recibir respuesta. El cuerpo perdió el equilibrio y cayó violentamente de espaldas. El impacto fue seco, brutal.

La cabeza golpeó directamente contra el asfalto y el cráneo no resistió. La sangre comenzó a brotar sin control, formando un charco oscuro que avanzó lentamente por la calle Galeana.
“Se oyó el golpe como si hubiera tronado algo. Cuando corrimos, ya estaba tirado, con los ojos abiertos, sin moverse”, relató un vecino con la voz quebrada.
Otros habitantes intentaron auxiliarlo, pero el cuello torcido y la hemorragia los obligaron a retroceder. La escena era inequívoca: la muerte había llegado.
Paramédicos confirmaron minutos después el deceso por traumatismo craneoencefálico severo. Sin embargo, el drama no terminó ahí. El cuerpo permaneció tendido por más de dos horas bajo el sol, exhibiendo la lentitud de la respuesta institucional. Familiares y vecinos colocaron una sombrilla para cubrirlo, en un acto de humanidad que contrastó con la indiferencia oficial.

La escena provocó indignación entre los habitantes, quienes señalaron directamente al gobierno municipal por el abandono de la infraestructura urbana y la deficiente operación de servicios básicos. “No es solo un accidente, es consecuencia del descuido. Aquí las banquetas están rotas y nadie hace nada”, reclamó una vecina.
Finalmente, peritos de la Fiscalía realizaron el levantamiento del cuerpo. La calle quedó manchada de sangre y el barrio, sumido en el luto y la rabia.